El 24 de enero de 1897, tuvo lugar la primera presentación de cine en La Habana. Gabriel Veyre, representante de los hermanos Lumière, instaló el cinematógrafo en un local del Paseo del Prado número 126, junto al Teatro Tacón. La elección del lugar se basó en sus dimensiones y ubicación, que permitieron acomodar a los invitados. Ya en la función inicial el público superó las expectativas y tuvieron que repetir varias proyecciones.

Se exhibieron cuatro películas: El sombrero cómico, El regador y el muchacho, El tren y Partida de cartas. Cada proyección era breve, por lo que se realizaron diez tandas. Se calcula que asistieron alrededor de un millar de personas, entre periodistas, invitados y habitantes de la ciudad. Tras el estreno, Veyre filmó la primera película realizada en Cuba, titulada Simulacro de incendios.

En 1902, se inauguró el primer salón construido especialmente para cine, el Florodora, en la Calzada del Cerro esquina a Palatino, más tarde conocido como cine Maravillas. Los primeros filmes cubanos incluyeron cortos publicitarios, como el de la cerveza Hatuey y El parque de Palatino, realizado en 1906 por Enrique Díaz Quesada, considerado el primer cineasta cubano.

El cine sonoro llegó a La Habana el 13 de enero de 1929 con la proyección de The Patriot, de Ernst Lubitsch. La primera película sonora realizada para el público hispanohablante fue La serpiente roja, la primera de la series de Chan Li Po. Durante los años previos a la Primera Guerra Mundial, el cine en Cuba y en Latinoamérica experimentó expansión, estabilización comercial y cambios en la producción, desde exhibición ambulante hasta la dependencia de compañías hollywoodenses.

La llegada del cinematógrafo marcó el inicio de la actividad cinematográfica en Cuba, con funciones públicas, producción local y la creación de salas especializadas, consolidando la presencia del cine en la vida cultural de la isla. Con el tiempo, el cine en Cuba pasó de las primeras proyecciones de Veyre a producciones nacionales y sonoras. Décadas más tarde, filmes como Lucía (1968) y Fresa y Chocolate (1993) reflejaron la consolidación de esta industria en la nación.

Rosicler Quiñones Salgado
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