Hoy hablaré de algo que padecemos casi a diario: los apagones y cómo nos quedamos sin teléfono, sin datos, sin comunicación.
Y es que los servicios de telecomunicaciones dependen completamente de la energía eléctrica. Cuando falta la luz, ETECSA también sufre. Y nosotros también.Frente a esta realidad, la empresa ha tenido que priorizar. ¿Qué mantiene encendido primero? Los sitios tecnológicos esenciales para las comunicaciones nacionales y la red 2G de telefonía móvil. ¿Por qué la 2G? Porque es la que más usuarios soporta y la que menos energía consume. Una decisión práctica en medio de la crisis.
Pero el problema no termina ahí. Aunque en algunos sitios hay baterías nuevas, su autonomía se reduce. El uso constante y los apagones prolongados las desgastan. Además, muchos grupos electrógenos están en mal estado o simplemente no tienen combustible.
Entonces, ¿qué hace ETECSA? Instalar paneles fotovoltaicos en los gabinetes de telefonía fija. Los paneles solares alimentan las baterías de esos gabinetes y, en condiciones óptimas, pueden funcionar entre tres y cuatro horas. Pero ojo: el rendimiento depende del número de usuarios y del consumo. Y todavía no es suficiente para cubrir toda la demanda.
Aquí hay algo importante que debemos entender. Las telecomunicaciones en Cuba no pueden verse por regiones aisladas. Es un sistema integrado. Y el enfoque tiene que estar en los servicios con impacto nacional. No es fácil repartir lo poco que hay.
Eso sí, la empresa asegura que sigue atendiendo los reportes y las quejas de la población. Y trabajan para mantener operativo el sistema en medio de una situación compleja que ya conocemos todos.
Mientras tanto, cuando se va la luz, no solo nos quedamos a oscuras. Nos quedamos también sin comunicarnos. Y eso, en estos tiempos, afecta y mucho.
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