El pensamiento económico de Fidel Castro se basó en la idea de que no puede existir desarrollo económico sin justicia social, y que el socialismo era la única vía para superar el subdesarrollo en Cuba y en el Tercer Mundo. Su visión integró economía y política como dimensiones inseparables, con un enfoque en la sostenibilidad y la independencia nacional.

 Fidel se inspiró en las ideas martianas de justicia social y en el marxismo-leninismo como base teórica para su proyecto
 “No hay economía sin política, ni política sin economía”, así afirmaba, subrayando la interdependencia de ambas esferas. Para Fidel, el desarrollo en países subdesarrollados solo era posible bajo el socialismo, vinculado indisolublemente al progreso social. Defendió que el crecimiento debía ser sostenible, protegiendo el proyecto cubano frente a las presiones del capitalismo global.
 Su pensamiento económico trascendió Cuba, planteando que el subdesarrollo era consecuencia del desarrollo capitalista de las potencias coloniales. Promovió políticas originales para enfrentar al imperialismo y defender la soberanía de los pueblos.
Es por ello que el Líder de la Revolución es visto como artífice de un modelo económico que priorizó la equidad y la independencia nacional, aún cuando se cuestione la viabilidad de su modelo, señalando problemas de eficiencia y productividad en la economía cubana.
Meylin Pérez Guzmán
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