“Oh, entonces ya te puedes casar “ Tras esta frase, todos en la casa sonrieron cual fiesta o bendición, pues pareciera que, por el mero hecho de saber manejarse a la perfección en la cocina, la joven tendría como premio la posibilidad de acceder a un hombre.

Por supuesto, habrá quienes me critiquen, pero tal frase me incomodó muchísimo, pues soy de las que creen que los tiempos han cambiado y que, sin importar sexo o edad, nunca es tarde para aprender trabajos, oficios, adquirir habilidades, ganar destreza en cualquier campo posible.

¿Por qué aún pensamos entonces de forma obtusa y nuestra mente nos juega a veces malas pasadas, al pensar que una mujer solo debe entregarse a las labores domésticas? Quizás hasta me critiquen , pero no por trabajar jornadas duras y descarnadoras una dama pierde su femineidad.

Ahora me vienen a la mente grandes féminas que rompieron hitos en su tiempo y época: Amelia IRJART, por ejemplo, quien fuera la primera aviadora en volar sola a través del océano; o JEIKIN Morgan, KAZERIN Johnson y DOROZY VAUAN, mujeres todas que fueron capaces de llevar al hombre a la luna gracias a sus cálculos matemáticos, y tantísimas otras que quizás jamás tocaron un condimento.

Quizás la frase de aquella noche fue en broma o solo sirvió de comentario inocente para hacer reír o elogiar a la muchacha…; sin embargo, bromas aparte, de forma personal no creo que solo a eso deban aspirar nuestras jóvenes damas.

A criterio personal , en caso de que la providencia diera por retoño una niña, créame amigo oyente , que lo mejor que puede hacer es enseñarle de electricidad, mecánica, plomería, albañilería, carpintería, y cuánto saber pudiera usted enseñar. ¿ O no le ha sucedido que sin tener cerca al hombre de la casa necesitó arreglar un toma corriente o apretarle la zapatilla a una llave ?

Al final de la jornada, el conocimiento es lo único que nadie puede ni podrá despojarnos. Bien reconozco que no es tan fácil cambiar, evolucionar… pero pienso que debemos intentarlo.

Y si quienes nos rodean aún no han podido deshacerse de tales manejos, nos corresponde entonces, a nosotros, romper esa cadena, y hacerles ver que no hay un único camino hacia la realización personal de una mujer, mucho menos que pasa a través de la cocina.

Es cierto que vivimos en tiempos convulsos, difíciles. Pero lo anterior no significa que debamos vivirlos con mente estrecha. Dicho esto, deberíamos pensar más en obviar estereotipos y juegos de roles que encapsulan y aprisionan las mentes de los infantes, por aquello de que si eres macho toma una pistola, y si eres hembra… un jueguito de cocina, para cuando seas grande, pues… te puedas casar.

Janet Pérez Rodríguez
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