Hoy la palabra se vuelve canto, lucha y memoria. Nos adentramos en la vida de un hombre cuyo verso fue tan firme como su convicción: Ángel Miguel Valiente Rodríguez, más conocido como «Angelito», un titán del repentismo y un combatiente incansable por la justicia social en Cuba .

Su historia comienza en San Antonio de los Baños, un 28 de febrero de 1916. Desde muy pequeño, la vida le enseñó el rostro de la necesidad. Con apenas diez años, tuvo que dejar la escuela para trabajar y ayudar a su familia . Pero en ese niño, la pobreza no sembró resignación, sino una semilla de rebeldía y arte.

A pesar de tener que abandonar las aulas, Ángel construyó una vasta cultura de manera autodidacta. Su verdadera escuela fue la vida y el campo cubano. Desde los ocho años ya improvisaba décimas, y cuenta la tradición que una vez, el poeta José Marichal, le pidió que cantara. El pequeño Ángel lo hizo, asombrando a todos con el talento que despuntaba .

Sin embargo, su poesía nunca fue un escape, sino un arma y un reflejo. Muy joven, vinculó su arte a las luchas sociales. Ingresó a organizaciones como el Partido Socialista Popular y se volcó a la defensa de obreros y campesinos desde mediados de los años 30. Esta doble vida de poeta y revolucionario le costó persecuciones y prisión, pero no lo detuvo .

Su momento de gloria poética llegó en 1955, cuando protagonizó, junto al también inmenso poeta Jesús Orta Ruiz, «El Indio Naborí», la legendaria «Controversia del Siglo». Este duelo de improvisación comenzó en el Casino Español de la Villa del Humor y concluyó días después en Campo Armada, reuniendo a miles de personas que fueron testigos de un hito de la cultura popular cubana. Pero incluso el arte era peligroso bajo la dictadura de Batista. Por cantar una décima de protesta junto a Naborí, Valiente fue a parar de nuevo a la cárcel .

Con el triunfo de la Revolución, Ángel Miguel Valiente no se apartó. Fue fundador y uno de los primeros dirigentes nacionales de los Comités de Defensa de la Revolución, dedicando su experiencia organizativa a la nueva etapa del país . Aquejado por problemas de salud, se jubiló en 1981, pero siguió colaborando en todo lo posible hasta su fallecimiento, el 21 de enero de 1987, en su amado San Antonio de los Baños .

Su legado, sin embargo, está más vivo que nunca. Para que el «Ángel de la Décima» nunca caiga en el olvido, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Artemisa estableció el 28 de febrero, día de su natalicio, como el «Día de la Décima». Cada año, poetas y amantes de la espinela se reúnen en el Bosque Martiano del Ariguanabo para celebrar un guateque bajo los árboles, donde el viento entre las hojas parece aplaudir todavía su memoria .

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