San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – Dos centros de investigación en esta localidad libran  una batalla diaria contra obstáculos artificiales. El Instituto de Investigaciones del Tabaco y los científicos especializados en Parasitología enfrentan restricciones que estrangulan su trabajo.
El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra nuestro país impide la compra directa de equipos modernos, niega el acceso a reactivos necesarios y complica la transacción internacional. Los investigadores buscan soluciones en mercados lejanos, pagan precios exorbitantes y pierden un tiempo valioso.
El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba afecta las investigaciones del Instituto de investigaciones del Tabaco por ejemplo, frena el desarrollo de nuevas variedades resistentes, limita el control de plagas que atacan las plantaciones, retrasa la introducción de tecnologías para mejorar la calidad de la hoja.
Para los científicos de la Parasitología, el bloqueo dificulta el diagnóstico rápido y preciso de enfermedades, entorpece la vigilancia de mosquitos y otros vectores de contagio, obstaculiza la investigación para crear nuevos tratamientos y medicamentos.
A pesar del cerco, los investigadores improvisan, crean alternativas y persisten en sus proyectos. Sin embargo, el bloqueo roba recursos, frena la innovación y limita el impacto positivo que su trabajo podría tener en la agricultura y la salud de la comunidad. La eliminación de esta política permitiría a estos centros desplegar todo su potencial y contribuir con toda su fuerza al desarrollo local y nacional.
Dayamí Tabares Pérez
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