Una política hostil contra Cuba

A partir de las últimas semanas de diciembre de 1960, en territorio cubano se incrementaron las acciones de Estados Unidos contra la Revolución.

Las bombas colocadas la tarde del martes 27 de diciembre en la tienda Flogar y el día 30 en el Cine Cándido que provocaron numerosos heridos; así como el incendio intencional que se iniciara el día 31 en la tienda La Época —y destruyera las cuatro plantas y el sótano de este establecimiento—, se inscriben dentro de los múltiples actos criminales ejecutados en centros comerciales por contrarrevolucionarios y agentes de la CIA.

En el curso de las investigaciones, los agentes del De­par­tamento de Información G-2, del MINFAR, ocuparon tres fábricas de bombas y petardos, gran cantidad de dinamita gelatinosa de procedencia norteamericana y otros pertrechos de guerra. Además, fueron arrestados 17 integrantes de grupos terroristas que seguían instrucciones de la Embajada yanqui en La Ha­bana. Entre los detenidos, se encontraban Armando Va­lladares Pérez y Carlos Alberto Montaner Suris.

Asimismo, grupos de bandidos alentados por el imperialismo se alzaban en varias zonas montañosas del país, especialmente en las alturas de Trinidad y Sancti Spíritus. En los primeros días de enero, con el objetivo de adquirir méritos, esos bandidos asesinaron a varios campesinos y, el 5 de enero de 1961, al maestro voluntario Conrado Benítez, cuyo nombre se convirtió en símbolo de la juventud cubana.

El 3 de enero de 1961 el gobierno de Estados Unidos en un intento por sumir en un total aislamiento a la Revolución Cubana, rompe relaciones diplomáticas con Cuba. Esa decisión estuvo precedida por una sistemática escalada de agresiones económicas, sabotajes, campañas de calumnias, y era preludio de la invasión mercenaria que en abril de ese año el pueblo cubano se encargaría de derrotar en cuestión de horas.

En horas de la noche del 4 de enero, el Consejo de Ministros, reunido para considerar la ruptura de relaciones diplomáticas producida por parte del gobierno de los Estados Unidos con Cuba, acordó declarar:

“Que la responsabilidad de la ruptura entre Estados Unidos y Cuba, recae por entero sobre la administración del presidente Eisenhower, que primero produjo el deterioro de esas relaciones con su política agresiva y hostil hacia nuestro país y dando por último este paso a sólo tres semanas de expirar su mandato sin fundamento ni justificación alguna, tomando como pretexto la limitación al número de miembros de la Embajada, medida esta, legítima y legal, que el Gobierno Revolucionario se vio en la necesidad de tomar para impedir las actividades de no pocos funcionarios que, sin respeto alguno a nuestras leyes y a la hospitalidad de nuestro pueblo, promovían la contrarrevolución y el terrorismo, haciendo caso omiso de las reiteradas protestas del Gobierno Cubano por la constante injerencia en los asuntos internos de nuestro país.

Era lógico que la larga serie de agresiones de que Cuba ha sido víctima por parte de la actual administración pública de los Estados Unidos, culminara en ese acto y amenace con otros peores y mucho más grave antes de finalizar su mandato, y que nosotros estamos resueltos a en­frentar.

Han pasado 59 años de la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. El 20 de julio de 2015, bajo la presidencia de Barack Obama quedaron restablecidas dichas relaciones. Sin embargo, en la actualidad los Estados Unidos no tienen relaciones diplomáticas formales con Cuba y ha mantenido un embargo por el que resultan ilegales las relaciones comerciales de empresas estadounidenses con nuestra nación.

Esta política hostil y agresiva es propugnada por el mandatario Donald Trump, quien trata hasta los últimos días de su presencia en el poder, de obstaculizar las relaciones entre ambos países y de asixiar económicamente a Cuba.

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http://www.cubadebate.cu/opinion/2019/04/22/la-guerra-total-de-estados-unidos-contra-cuba/

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