Tres músicos ariguanabenses para recordar

Por: M.Sc. Alejandro Batista Martínez

El barrio de Seborucal vio nacer a Evasio Cárdenas Pérez, el 2 de diciembre de 1917. Poeta y repentista empírico participó en las diferentes canturías que se efectuaban en la entonces provincia de La Habana. En eventos de música tradicional campesina obtuvo un sinnúmero de premios. Alcanzó gran popularidad en competencias de controversias y pies forzados que se realizaban en Bauta, Caimito y San Antonio. Fue reconocido con el seudónimo de El Sinsonte Veredano. Publicó el libro titulado Realidades sobre décimas. Falleció el 23 de octubre de 1999.

El pianista Othoniel Rodríguez Martínez nació en San Antonio de los Baños, el 11 de mayo de 1941. Su depurada formación profesional la obtuvo en los conservatorios Castillo y Amadeo Roldán, bajo la dirección de los profesores Oscar Lonié y Manual Suárez. Participó en cursos de perfeccionamiento con profesores alemanes, soviéticos y polacos que les permitieron alcanzar una técnica pianística altamente depurada.

Su particular elocuencia interpretativa le permitió presentarse en las instituciones culturales más importantes de la ciudad, participar en eventos de relevancia nacional e internacional y en programas de radio y televisión. Durante su carrera compartió escenario con importantes figuras del arte cubano. María Cervantes, Zenaida Romeu, Silvio Rodríguez Cárdenas, Cecilio Tieles, Frank Emilio Flynn, Chucho Valdés y Arline Pérez. Ejecutante de obras para dos pianos y para cuatro manos.

Por su alto nivel profesional participó como asesor e intérprete en la organización de homenajes a figuras significativas del arte nacional y foráneo. Su extenso repertorio le permitió incursionar en diversos géneros musicales e interpretar obras clásicas de los grandes maestros universales y cubanos. Su arte rebasó los marcos de la intimidad interpretativa del solista al integrar su obra con la danza, el teatro, la pintura y la literatura.

Domingo González Morales nació en 1923, en San Antonio de los Baños. Conocido como Mingolo, a los ocho años aprendió a tocar el laúd por intuición. Participaba en las serenatas que daban en el pueblo, acompañado por improvisadores como Gustavo Tacoronte, José Marichal y Justo Vega. Dirigió el conjunto Hijos del Ariguanabo. Participó en la Controversia del Siglo, acompañando con su laúd al Indio Naborí y Angelito Valiente.

Del autor: