Desde el alma de una madre para su bebé

Proclamada desde 1992 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra en los primeros días del octavo mes del año.

La Alianza Mundial para la Acción sobre Lactancia Materna (WABA, por su sigla en inglés) seleccionó para 2021 el tema: “Proteger la lactancia materna: una responsabilidad compartida“, en correspondencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, que destaca los vínculos entre este proceso natural y la supervivencia, la salud y el bienestar de las mujeres, los niños y las naciones.

La lactancia se encuentra dentro de los objetivos fijados por la OMS que establece que las madres deben dar el pecho de forma exclusiva durante los primeros seis meses y suplementarla con otros alimentos durante los dos primeros años”, así explicó a nuestra web la doctora María Antonia Ramos Ríos, Especialista en Inmunología.

La leche materna es un fluido cambiante formado por lípidos, proteínas, minerales y moléculas que pertenecen al sistema inmune.

“Una vez que las madres comienzan a lactar, uno de los efectos positivos inmediatos que provoca es la reducción del riego de hemorragia post parto, pues la succión del bebé estimula la producción de oxitocina, una hormona que actúa provocando la salida de la leche y la contracción del útero.

“Las mujeres que inician la lactancia de forma temprana presentan un menor riesgo de anemia post parto. Otros de los beneficios de la lactancia materna, referido en diversos estudios, es su papel protector contra el cáncer de mama y favorece también el vínculo y el apego entre la madre y el bebé, señaló.

Las madres están aptas para amamantar a su bebé. Al principio supone un esfuerzo y muchas dudas. Es sustancial que el entorno de la madre le apoye para conseguir una buena lactancia. Para los recién nacidos presupone una práctica necesaria.

Según estimaciones realizadas por expertos en este tema, se considera  que 70 millones de lactantes y niños pequeños, que representan el 11 por ciento, se verán afectados por la obesidad para el 2025, frente al 7 por ciento que existía en el 2012.

“La lactancia reduce la obesidad infantil. Algunos estudios muestran que a menor duración de la lactancia materna mayor probabilidad hay de padecer síndrome metabólico en la infancia y la adolescencia. Este síndrome está asociado a la obesidad, a manifestaciones cardiovasculares, a la diabetes mellitus y a las cifras elevadas de colesterol. A su vez, se relaciona con un menor índice de masa corporal, es decir, alcanzar un peso adecuado y una dieta más saludable con vida adulta.

“La lactancia se asocia a un menor riesgo de padecer asma bronquial hasta los 8 años de edad y a la disminución de las alergias alimentarias en la infancia. La leche materna vita las infecciones, protege al lactante gracias a la riqueza que esta posee en anticuerpos, dentro de estos la inmunoglobulina G, M y la A, la más abundante. Además posee lactoferrina, glóbulos blancos maternos (leucocitos) que promueven el desarrollo de la inmunidad en el bebé.

“Se ha confirmado que hasta después de los 6 meses la leche materna sigue siendo efectiva contra episodios diarreicos y demuestra eficacia en la protección contra enfermedades inflamatorias intestinales, la enfermedad celíaca y la diabetes mellitus tipo 1. Beneficia el coeficiente intelectual y el desarrollo de los niños y actúa como agente reductor de la presión arterial y los niveles de colesterol en la edad adulta, precisó la especialista.

Si se tienen en cuenta estas precisiones, las madres y sus bebés se verán beneficiados, asegura Ramos Ríos y reafirma que a pesar de la pandemia por COVID-19 debe mantenerse el inicio de la lactancia después del nacimiento.

“En medio de la pandemia las madres deben hacer todo lo posible por lactar a su bebé y en caso que esta se infecte por el virus no suspender la lactancia materna, sino mantenerla cumpliendo todas las medidas sanitarias establecidas para evitar que infecte por el contacto.

”Lactar es un acto de amor, cariño, calor, presencia, vínculo entre la madre y su bebé. La leche materna es el líquido más preciado, desde una madre, cultivada en su alma para alimentar a sus hijos”, precisó.

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