Proteger a los pequeños es prioridad

En Cuba se celebra el Día de los Niños el tercer domingo del mes de  julio. Esta fecha pone en evidencia toda la  dedicación de la que se vale el país para que los más pequeños crezcan en un ambiente propicio para su sano desarrollo. Porque no hay nada más inocente y bello que la sonrisa de un pequeño, porque ¿qué sería del futuro de un país sin niños? Ellos que son los que saben querer, como decía Martí. 

Preservar la seguridad de los niños, ante cualquier situación, involucra a todas las personas adultas que deben hacerse responsables de los menores a su cargo. Velar por su protección y por su salud es una responsabilidad que no debemos evadir. Por ello, cuando sufrimos el azote de una pandemia, que las cifras de casos positivos en edades pediátricas  se incrementen, constituye una preocupación y un problema de grandes dimensiones  que debemos resolver. No solo tenemos la obligación de  cuidarnos a nosotros. También deben tener prioridad los más pequeños de casa que están expuestos a una enfermedad por la imprudencia de los mayores. 

Proteger a nuestros niños no debería  ser el tema a tratar bajo ningún contexto. Sobran los motivos y las razones para justificar el porqué los menores no deberían estar en números rojos, cuando de casos positivos  a una enfermedad se habla. 

Y yo me pregunto, ¿dónde están los padres o tutores legales de estos menores que no miden el peligro al que exponen a los infantes? Incrementar las medidas sanitarias, ser más estrictos, esa continúa siendo una asignatura pendiente. La familia tiene el compromiso absoluto de preservar  la vida de cada menor. Proteger el futuro es la prioridad.

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