¿Bloquear los daños?

Hace más de medio siglo que escuchamos la palabra bloqueo como sinónimo de violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un país. Pero, más que escuchar, sentimos los efectos.

En los últimos años claramente se ha percibido un retroceso en las relaciones bilaterales Cuba-Estados Unidos y un gradual recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero. Asimismo, constan cuantiosas regulaciones y disposiciones emitidas contra Cuba que alcanzan niveles de hostilidad sin precedentes.

Retos notables ha supuesto el azote del virus Sars Cov-2 para nuestro país y sus esfuerzos para combatirlo se ven sensiblemente restringidos por las disposiciones y regulaciones del bloqueo estadounidense. En medio del enfrentamiento al nuevo Coronavirus emerge un reforzamiento de esta política genocida y, valiéndose de su actuar extraterritorial, impide la adquisición de ventiladores pulmonares mecánicos, mascarillas, kits de diagnóstico, gafas protectoras, trajes, guantes, reactivos y otros insumos necesarios.

La disponibilidad de estos recursos puede marcar la evolución de los pacientes portadores del virus, así como para el personal de la salud que los asiste. No hay ciudadano o sector de la economía cubana que no padezca los dobleces del bloqueo, entorpeciendo el desarrollo que cualquier país tiene derecho a cimentar, de manera soberana.

 

 

Del autor:

Yaima Malagón Franchi Alfaro

Graduada de periodismo en la Universidad de la Habana en el año 2020. Redactora y reportera de prensa  Radio Ariguanabo