Todos los derechos para todas las personas

La capacidad, idoneidad, nivel de escolaridad… no deben nunca entrar en dudas ante una persona tatuada que llega a nuestras entidades, organizaciones e instituciones en busca de un trabajo. Así aseguró un amigo mío en Facebook y estuve totalmente de acuerdo con él. Me movió los deseos de comentar sobre este tema que más de una vez ha golpeado a personas que simplemente por sus tatuajes les han colocado un cartel de “inapropiado” y “dudosos” para ejercer cierta actividad. 

Y yo me pregunto ¿Por tatuarnos un brazo con dos mariposas, una rosa y el nombre del ser que nos trajo al mundo, significa que ese brazo ya no está apto? Por ejemplo, si fuese el de un cirujano para salvar la vida de una persona en un salón de operaciones ¿Perdió con el tatuaje la habilidad, el dominio del bisturí, las pinzas y las tijeras ese brazo? ¿No tiene la fuerza suficiente para sujetar al bebé recién nacido el brazo de una madre, por uno o dos tatuajes? Yeny, la mejor cocinera que tiene el restaurante, según usted, ¿ya no puede mover sus dedos para hacer magia con los sazones y el plato especial del lugar, porque en su dedo meñique tatuó un corazón y la letra inicial del nombre de su hijo?

Pienso que es absurdo cuestionar, anular, discriminar y hasta ofender a una persona porque lleva tatuada su piel. ¿A usted no le gusta como se ve? A otros sí, usted no está en la obligación de tatuarse si no le gusta, aunque hoy sea la elección de muchos que ven en el tatuaje el adorno perfecto para una parte de su piel pero, sí está en la obligación de respetarlo. 

Hoy el tatuaje representa algo diferente para cada persona. Dentro de los variados estilos encontramos los nombres plasmados que hacen referencia a un ser querido, una forma tal vez, de demostrar amor, respeto y admiración por ese ser llevando su nombre marcado en la piel para siempre. También hay leyendas que hacen referencia a algo importante, una ideología o una frase con la cual quien se tatúa se siente representado.

El tatuaje no cambia el carácter de las personas, no influye en su comportamiento social, no categoriza a alguien como buen o mal profesional, padre, hijo, amigo, colega de trabajo. En la actualidad la sociedad moderna comienza a aceptar el tatuaje como una expresión artística fuera de una moda pasajera, evitando verlo como un tabú e incluso tomándolo como un simbolismo de los ideales personales de cada ser humano. Gran parte del avance del mundo es la tolerancia que se ha tenido al aprender a aceptar y admirar este arte.

Los tatuadores, artistas a respetar por la calidad y destreza de hacer arte en la piel, también merecen respeto y reconocimiento por parte de la sociedad. ¿Sabías que en muchos países existen museos especializados en el tema como El Museo del Tatuaje en México, Triangle Tattoo Museum en Estados Unidos, Museo del Tatuaje «El Templo» en España y el Tattoo Museum en Ámsterdam? 

Los tiempos cambian. La cultura asume nuevos lenguajes. Las personas evolucionamos y usted amigo mío no se puede quedar atrás. Y no estoy pidiendo que tatúe su brazo para estar a la moda, sino que respete a los amigos de su hijo que por unos tatuajitos, no son lo peor del barrio. Que respete a la muchacha que comenzó a trabajar hace unos días en el Departamento de Contabilidad. Ella es una excelente profesional, recién graduada de la universidad y ese tatuaje en el tobillo no le resta en materia de conocimientos.

Los artistas, los ingenieros, los agrónomos, las amas de casa, los que le rodean y llevan tatuajes no son locos porque prefieren dibujar permanentemente su piel. Tampoco son alcohólicos, ni drogadictos, simplemente apostaron por las líneas y los colores contado una historia bajo la epidermis. Cierro mi comentario como cerró su publicación mi amigo en Facebook: Todos los derechos para todas las personas.

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