Las familias por un nuevo código

Por un Código de las Familias moderno, que responda a todos los preceptos constitucionales y que realmente constituya un avance en materia de concepción de familia se está abogando en Cuba. Un tema que por su trascendencia se lleva a debate y referendo, teniendo en cuenta su amplia concepción y que abraca toda nuestra sociedad.

Se hace inminente la aprobación de un nuevo Código de Familias en Cuba, y sí, es un código que supone diálogos polémicos, pero debe primar ante todo, el respeto a los derechos y la dignidad de todas las personas. Es inaceptable que muchos cubanos tal vez por desconocimiento rechacen esta nueva propuesta que propone la constitucionalización del afecto como denominador común de todas las constelaciones familiares. Va a la protección de los niños, adolescentes, adultos mayores y personas en situación de discapacidad; la atención a la maternidad, la paternidad y otras relaciones de parentesco consanguíneas a fines y la condena a toda manifestación de violencia familiar ¿No le parece justo? ¿Y a usted solo le incomoda el apéndice sobre el matrimonio entre dos personas del mismo sexo? ¡Vaya modo de pensar en este 2021!

¿Por qué negar la adopción y la reproducción asistida a todas las personas aptas y dispuestas a la crianza, independientemente de su orientación sexual e identidad de género? Pienso que ese miedo ante la influencia de este modelo no heteronormativo para muchos, sobre las nuevas generaciones, está de más. La homosexualidad no es una enfermedad, ni se trasmite o contagia de ninguna forma hacia individuos que no la desarrollen por sí mismos como parte de su identidad sexual. No es un trastorno psicológico y creo que el crecimiento adecuado de los niños depende de unas pautas de crianza saludables y no de la orientación sexual de los adultos que asumen esta responsabilidad.

Ya existe una Comisión que trabaja en dicho Código, pero considero que no bastará con pautas legales escritas. Tenemos que desarrollar una educación integral en la sociedad cubana con respeto a temas que aún continúan siendo polémicos para muchos. Asumir una cultura de respeto e inclusión desde centros laborales, instituciones educativas, medios de comunicación, espacios académicos y todos los escenarios públicos y privados donde convivimos puede ser la clave para que el código de familias que lleva la Cuba de este 2021 deje de ser tan alarmante cuando solo pide sensibilizarnos en temas de amor y respeto.

 

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