Felicidades pipo

El tercer domingo de junio me regala los mejores recuerdos que guardo de ti en el cofre más sagrado de mi corazón. Mi caballero, mi rey, mi amigo, mi maestro, mi escudo ante las guerras de la vida. Junio me trae tu olor, tu risa y hasta el más mínimo recuerdo del roce de tus manos enseñándome a pescar, a andar en bici, a acariciar a los animales y a colocar al menos uno o dos acordes en la guitarra. Recuerdo que fuiste tú el que me enseñó a abrocharme el uniforme, difícil tarea para una niña de cinco años. Por ti aprendí a peinarme y a ser más organizada cunado mamá marchó a cuidar a la abuela en el hospital y quedamos tú y yo solos en casa, la casa que fue nuestro palacio.

Recuerdo también que fuiste mi peluquero, ¡que corte de cabello el que me hiciste! mamá se molestó mucho, decía que habías acabado conmigo, yo estaba feliz, porque tus dedos en mi pelo eran la mejor de las caricias. Complacías mis deseos, me dejabas pintarme las uñas de rojo, las uñas y los dedos y después, corrías a quitarme el esmalte para que también mamá, no descubriera nuestro secreto.

En la adolescencia me hablaste de amor, de sexo, de condón y me montaste más de una guardia al salir de la escuela. En el pre me mimaste para que me mantuviera firme ante el régimen de una beca, viajabas en bicicleta para llevarme comida rica, echa por ti  cada miércoles y el viernes ya estabas allí para en tu Rocinante bicicleta cargar conmigo y mi equipaje hacia la casa.

Luego te fuiste en un avión a curar niños en Venezuela, Bolivia y yo estaba orgullosa pero triste porque mi mejor amigo estaba lejos. Volviste y aquí nos vez justo hace ya treinta años. Juntos en las buenas y en las malas, juntos. Yo muy feliz, de que cada cinco minutos la familia y los amigos me digan, que soy igualita a mi padre. Porque tú, padre de mi vida eres mi héroe.

Estos son mis recuerdos, sé que este domingo usted tiene los suyos, guardados también en el corazón como los mejores recuerdos con su padre. Algunos como yo celebramos la suerte de andar todavía de manos por la vida, otros le roban a la nostalgia alguna lágrima porque papá está en otra dimensión. Pero todos, todos los seres humanos, este domingo, nos aferremos al idea de que padre hay uno solo y ese, el que nos tocó, es definitivamente el mejor del mundo. Feliz día a los padres, a los papis, los pipos, los pa, los viejos, los puros, los hombres que nos trajeron a la vida.

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