El arte siempre encuentra su lugar

Marlon Castro es de esos jóvenes que a pesar de su corta edad sorprende por el gran talento artístico que lo caracteriza. Marlon mi protagonista, es flautista, graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA), pero además es instructor de música en la especialidad de piano en la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela en San Antonio de los Baños.

Por estos días cuando la Casa de Cultura obligatoriamente dejó caer el telón y cerró sus talleres ante las amenazas de la Covid-19, Marlon asumió la tarea de brindar servicio de mensajería. Sin embargo asegura que este trabajo no afecta su proceso creativo.

En este tiempo de pandemia Marlon se mantiene componiendo y arreglando obras para un proyecto de jóvenes artistas, Ocupa Entú, que tiene como sede el espacio fijo El patio morado en la casa de cultura en el Ariguanabo. También en este tiempo de pandemia Marlon se interesó en musicalizar textos infantiles. Realizó una selección de poemas, del libro “Un clarín clarinete, desordena el guateque” de la autoría del escritor ariguanabense Daniel Arango, Anamú.

Marlon toma como referencia para su trabajo la obra de Teresita Fernández, Liuba María, y la motivación de que en un momento de su niñez fue presentador del espacio infantil de la televisión cubana Alánimo. Es de esos jóvenes que no escatima momentos de quietud, prefiere estar siempre en busca de la creación artística, tal vez, esa actitud lo salva ante este diluvio de cotidianidad que  a veces nos depara el día a día conviviendo con la Covid-19.

Cuando realizaba este trabajo me recordó que no es la primera vez que labora en conjunto con Daniel Arango, Anamú, en una ocasión anterior   participó en un concurso radial para niños con un texto también de Anamú titulado “Al filo del agua”. Prometió que una vez el mundo en calma, o al menos cuando San Antonio de los Baños gane en estabilidad epidemiológica, regalará a nuestro sitio digital otra entrevista con parte de su obra.

 

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