El poder de los niños

Cuando siento sus manos rozando las mías, entiendo que el mundo cabe en un solo beso. Cuando con su voz me arrulla ante cualquier desliz de tristeza en mi rostro siento que estoy protegida por el más poderoso ser inmortal. Porque un abrazo, un beso y el consuelo de un niño cuando se unen son capaces de extrapolar cualquier diluvio de nostalgia. Es la mirada más tierna y la verdad más certera la de los niños, esos niños a los que hoy primero de junio dedicamos el día mundial de la infancia.

Estar rodeados de niños es como vivir en una burbuja donde el cansancio no tiene espacio, donde la magia se vuelve tan real que puedes volar en un pez y cabalgar en un corcel con alas. Porque los niños tienen la fuerza de la fantasía, tienen el poder de sanar con su imaginación la tristeza de los días.

Es por esta razón que ante los mensajes tan precisos de nuestros chamaquilis hoy en Cuba sonreímos y agradecemos los cuidados de la Revolución a los niños de esta tierra. Por eso hoy en Cuba el doctor Francisco Durán cada día recuerda la importancia de proteger a nuestros niños en este tiempo donde un virus sin corazón intenta alejarlos de sus sueños, de la patineta en el parque de  la iglesia, de las tardes que traían los mejores chuchos escondidos, las carreras en bicicleta y alguna escapadita al río.

Este primero de junio recordemos la importancia de cuidar a nuestros niños, mantenerlos en casa y tratemos de adecuar para ellos nuestros hogares. Convertirlos tal vez en sus castillos de reyes y princesas, en sus escuelas, en sus lugares preferidos.

Y también desde Cuba enviemos mensajes de amor en este día a los niños que en otros países no tienen familia, a los que mueren en la calle por hambre, miseria o Covid-19. A los que en tierras lejanas tienen que trabajar para salvar a sus hermanos y recuerdo la canción y deseo con todas las fuerzas de mi alma que los niños unan sus voces y lleguen al sol, porque realmente, en ellos está la verdad.

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