Vivir como Carmelina

Por: M.Sc. Alejandro Batista Martínez- En Cuba se utiliza la frase popular Vivir como Carmelina para referirse a personas que disfrutan de su existencia sin ningún tipo de preocupación.La expresión, al parecer, tuvo sus orígenes en la ciudad matancera de Cárdenas. Se le atribuye a la nieta consentida del español José Arechabala Aldama, propietario de un poderoso emporio industrial y acreedor de una de las fortunas más grandes de Cuba.

La expresión Vivir como Carmelina guarda relación con la vida holgada de una joven que no escatimaba a la hora de organizar grandes fiestas y disfrutaba a toda leche de la vida. Tenía a sus pies la riqueza que traía consigo el hecho de ser la nieta de José Arechabala.

 

El abuelo se dedicó a la producción de aguardiente y ron, desde 1878. El negocio nombrado La Vizcaya se convirtió, desde el 18 de enero de 1921, en la Compañía Arechabala S.A. Productores del Brandy Relicario, el Coñac Arechabala y el Vermouth Quirinal.

 

En 1935 crearon el reconocido ron Havana Club. Los Arechabala contaban en su patrimonio con una terminal marítima de embarque, una refinería de azúcar, fábricas de confituras, plantas de mieles, siropes y petróleo. Tan poderosa era la familia que tenía un teatro y hasta la fábrica que alimentaba el alumbrado público en la Ciudad Bandera.

Carmelina nunca tuvo la mínima necesidad de ganarse la vida ni tan siquiera estudiar para garantizarse un futuro. Desde su llegada al mundo su suerte estaba echada. Lo suyo era disfrutar de los bienes familiares, asistir a fiestas de alta alcurnia y lucir sus lujosos vestidos y trajes de seda. Carmelina se casó con su pariente José Arechabala Sainz y tuvo cuatro hijos.

Aunque tuvo que dedicar tiempo a sus quehaceres de madre, no dejó de asistir a actividades benéficas, culturales, religiosas y sociales, siempre vistiendo elegantemente.

Luego de la pérdida del esposo, con 42 años, Carmelina Arechabala se implicó más en los negocios familiares y su presencia en la ronera se hizo habitual. Para entonces vestía de forma más discreta y no daba grandes fiestas. La autenticidad de la frase Vivir como Carmelina choca con un artículo de Bohemia de 1992. En ella se asegura que el refrán no tiene que ver con la Carmelina de Cárdenas y que se escuchaba antes en infinidad de películas extranjeras. De cualquier manera la frase se utiliza cotidianamente, y esté inspirada en ella o no, nos permitió conocer un poco la historia de Carmelina Arechabala.

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