Un Partido que existe por el pueblo y para el pueblo

Plena confianza en el futuro de la Revolución, depositó el primer partido de la clase obrera cubana al entregar sus banderas de lucha al Comandante en Jefe Fidel Castro

, precursor del nuevo Partido Comunista de Cuba, rescatando el nombre de la organización fundada 40 años antes.

Inolvidable fue el tres de octubre de 1965 en el que el Comandante en Jefe dio a conocer que, por un reclamo del pueblo, el Partido Unido de la Revolución Socialista se convertiría en el Partido Comunista de Cuba y, a la vez, informó de la integración del primer Comité Central, con su órgano oficial, el periódico Granma.

Como parte del devenir de la historia, la organización política, rectora ideológica del proceso revolucionario cubano, igualmente estuvo integrada por la nueva hornada de combatientes y antiguos pilares de la lucha, como continuidad innegable de la Revolución Cubana.

Se fundían los ideales abrazados por Martí en su Partido Revolucionario Cubano del siglo XIX y el de Mella en la segunda década del siglo XX.

Así transcurrió el nacimiento del actual Partido Comunista de Cuba hace casi 56 años, como heredero y continuador de más de un siglo de tradiciones revolucionarias y comprometido con los principios del internacionalismo proletario.

Una década exacta transcurrió luego del renacer de la organización y el surgimiento de su Comité Central, para que se celebrase el Primer Congreso. Bajo la dirección de Fidel Castro se aprobó la Plataforma Programática, el Buró Político, y quedó reorganizada la administración central del Estado, compuesta por el Consejo de Ministros, su Comité Ejecutivo y 35 organismos centrales. Asimismo, se decidió constituir los órganos del Poder Popular, realizar una división político administrativa del país y promulgar la Constitución Socialista el 24 de febrero de 1976.

Un análisis de la obra creada desde la cita originaria; la aprobación del Plan de desarrollo del quinquenio 1981-1985, y el examen de los perjuicios causados por el recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, centraron los debates del segundo congreso de la vanguardia política cubana, en diciembre de 1980.

En el tercer cónclave del PCC, se reconoció la necesidad de priorizar las tareas de preparación para la defensa y fortalecer el papel de las organizaciones de masas. Igualmente, se convocó al análisis de las transformaciones socio-económicas y a la revisión de forma crítica de los errores y tendencias negativas.

Si los tres primeros congresos sesionaron en La Habana, el cuarto tuvo por sede a la ciudad de Santiago de Cuba, del 10 al 14 de octubre de 1991. En la cita se informó sobre el período especial que comenzaban a vivir los cubanos y la necesidad de continuar la rectificación de errores.

Un momento especial del quinto congreso fue la aprobación del documento: “El Partido de la unidad, la democracia y los derechos humanos que defendemos”, devenida plataforma política que esclareció la legitimidad del ideario revolucionario, y que tuvo un proceso previo de consulta popular.

El sexto Congreso del PCC, realizado 13 años después de celebrarse el anterior, había sido aplazado por múltiples causas, entre ellas, el enfrentamiento a las coyunturas económicas negativas de la década del 2000, provocadas por el Período Especial en Tiempos de Paz. En este certamen se aprobaron los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, con la voluntad de los cubanos de continuar conquistando el socialismo con la actualización del modelo económico para hacer más próspero y sustentable el desarrollo.

Fue en el séptimo congreso partidista en el que se aprobó la Conceptualización del Modelo Económico Social Cubano de Desarrollo Socialista, un programa de perfeccionamiento hasta el 2030, dirigido a resolver los problemas estructurales de la economía cubana, a partir de políticas con enfoques sostenibles, que respondan a una visión estratégica y consensuada de mediano y largo plazos.

Cada Congreso es un recuento alentador de lo que se ha hecho, una crítica enérgica de lo que se dejó de hacer y una proyección optimista y resuelta hacia el futuro.

El Partido Comunista de Cuba celebra desde hoy y hasta el 19 de abril, su octavo Congreso, que marcará la continuidad histórica  y los senderos por los cuales transitará el país en el avance de la actualización de su modelo socialista, como garante de la Revolución.

 

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