A 60 años (Audio, fotos y video)

San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba.- Con un número reducido de dirigentes  de organizaciones políticas y de masas,  además de trabajadores de entidades cercanas a la Super Milk, lugar de donde partieron los milicianos ariguanabenses, representantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) colocaron una ofrenda floral en el sitial histórico.

Las palabras dedicadas a esos días no faltaron. Ello se concreta en la voz del Vicepresidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en la Villa del Humor, Luis Miguel Concepción Ramírez.

Hace 60 años, con los bombardeos mercenarios a los aeropuertos de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad, en La Habana, y al de Santiago de Cuba, se sabía con alta probabilidad, que resultaba el preludio de una invasión. Esas acciones perseguían como objetivos, además de provocar miedo y confusión, destruir en tierra la escasa y anticuada Fuerza Aérea Cubana para asegurar la impunidad de otras incursiones enemigas por vía terrestre. El 15 de abril ocho bombarderos B-26 alzaban vuelo desde Puerto Cabezas en Nicaragua y al aproximarse a Cuba tomaron tres rumbos diferentes: la escuadrilla Puma con tres aviones atacó el aeródromo de Ciudad Libertad; la escuadra Linda, con tres bombarderos también, se dirigió a San Antonio de los Baños y la formación Gorila atacaría el aeropuerto de Santiago de Cuba.

Los aviones iban camuflados con las insignias de la fuerza aérea cubana. Un noveno bombardero B-26 voló directamente de Nicaragua a Miami para dar la versión pública de una supuesta deserción y rebeldía de los pilotos cubanos.

De aquella tripulación mercenaria sólo cinco naves pudieron regresar a Nicaragua. Uno fue derribado por las fuerzas revolucionarias; otro fue impactado por la artillería rebelde y se vio obligado a aterrizar en Cayo Hueso, mientras un tercero, también baleado, tuvo que aterrizar de emergencia en la isla Gran Caimán.

El ataque ocurrió de forma simultánea minutos antes de las seis de la mañana. La escuadra que atacó Ciudad Libertad encontró un nutrido fuego antiaéreo y algunos pilotos descargaron sus ametralladores en áreas cercanas a la base, matando a siete personas, entre ellas el miliciano Eduardo García Delgado, quien antes de morir, escribió con su sangre el nombre de Fidel. Otros 53 vecinos de la zona resultaron heridos.
Todo el país se movilizó. En el sepelio de las víctimas del bombardeo, el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamó ante una multitud de milicianos con los fusiles en alto que:

A 60 años esta Revolución Socialista sigue y seguirá defendida con el mismo valor de su pueblo.

 

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