Primer Partido Comunista de Cuba: preclara concepción marxista-leninista

Tras incesantes esfuerzos en las condiciones más adversas, y bajo estrictas medidas de clandestinidad, representantes de las agrupaciones marxistas cubanas se reunieron los días 16 y 17 de agosto de 1925 para fundar el primer Partido Comunista de Cuba. Los movimientos revolucionarios iniciaban una etapa de auge, conocida como el despertar de la conciencia nacional.

En una casona en El Vedado habanero, urbanización exclusiva de personas adineradas, sería el último lugar donde la policía del recién elegido presidente Gerardo Machado, podía esperar que se efectuara una actividad conspirativa de esa magnitud.

El histórico paso en la unidad revolucionaria, estuvo liderado por Carlos Baliño, uno de los fundadores del Partido Revolucionario Cubano, y quien durante las primeras décadas de la república neocolonial se dedicó a difundir las ideas marxistas en la Isla.

Acompañó a Baliño, Julio Antonio Mella, un joven baluarte del movimiento estudiantil, fundador años antes, de la Federación Estudiantil Universitaria, quien además de compartir su ideario comunista, era un convencido antiimperialista, joven activo de extraordinario desarrollo político y brillantez intelectual que lo hicieron distinguirse entre sus coetáneos.

Estas figuras principales, representaban la unión de las generaciones independentistas con la nueva vanguardia, y tenían como misión esencial, crear el primer Partido Comunista de Cuba y afiliarlo a la Tercera Internacional, fundada por Lenin en 1919.

A la cita fundacional acudieron representantes de las primeras agrupaciones comunistas y obreras, entre ellos: Venancio Rodríguez, Miguel Valdés, Emilio Rodríguez, el joven polaco de origen judío y vinculado al movimiento comunista mundial, Fabio Grobart, y el profesor canario José Miguel Pérez, residente en Cuba. También el Partido Comunista Mexicano envió a su dirigente Enrique Flores Magón para que brindara su asesoría en aspectos técnicos.

Eligieron nueve miembros efectivos para su Comité Central, encabezado por su secretario general, José Miguel Pérez. En la composición, había obreros, maestros, un periodista, un empleado público y un estudiante; con Baliño y Mella como sus figuras más preclaras.

Como baluarte de la unidad, el partido trazó por vez primera un programa que iría más allá del sector de los obreros. Incluía también la organización y asesoría de los movimientos campesinos en reclamos de derechos, y los de la juventud y las mujeres. La organización confeccionó un plan de estudio y divulgación del marxismo leninismo, y uso de la prensa obrera.

Legalizada su existencia en 1938, primero bajo el nombre de Unión Revolucionaria Comunista, y a partir de 1944 con el de Partido Socialista Popular, los militantes defendieron en el parlamento burgués los derechos del pueblo y batallaron por promulgar las leyes complementarias que permitieran hacer realidad las disposiciones progresistas de la Constitución de 1940.

Una difícil y heroica trayectoria tendría que afrontar el Primer Partido Comunista de Cuba durante más de tres décadas de república neocolonial, con la feroz represión a sus dirigentes y militantes, muchos de los cuales sufrieron prisión o fueron asesinados, como Julio Antonio Mella.

El primer partido marxista de Cuba, defendió los derechos de la clase trabajadora y la causa antiimperialista, enfrentó la más cruel represión de los gobiernos de la época y fue partícipe de la última etapa de la lucha de liberación nacional contra la dictadura batistiana, hasta conquistar el triunfo definitivo del primero de enero de 1959.

Victoriosa emergió la Revolución que posibilitó transformaciones radicales en el país en favor de la justicia, la igualdad social y la soberanía de Cuba, con la unidad del pueblo y su vanguardia política.

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