Una década trágica y productiva

Por: M.Sc. Alejandro Batista

Las dificultades para el transporte de los productos agrícolas en momentos de desarrollo de la industria llevó a la búsqueda de soluciones. La Sociedad Económica Amigos del País propuso al gobierno la creación del ferrocarril. La Delegación Patriótica en San Antonio de los Baños presentó sus proyectos al respecto. Diego Fernández, Regidor del Ayuntamiento local, sugirió que el ferrocarril pasara por las fincas más renombradas de Cuba. Tranquilino Sandalio de Noda aconsejó otro recorrido, con diferente proyecto.

Con la inauguración del primer tramo Habana-Bejucal, el 19 de noviembre de 1837, se introdujo el ferrocarril en Cuba. La compañía de Caminos de Hierro tuvo la orientación de construir el ramal del Rincón a San Antonio de los Baños. El 8 de diciembre de 1844 entró el tren a la Villa del Ariguanabo, cuya estación es la misma que hoy conocemos.

En 1842 fueron remitidos al Depósito de La Habana, 21 cimarrones procedentes de San Antonio, diecisiete de ellos africanos y cuatro criollos. Como parte del recrudecimiento de la represión española, se desarrolló en 1844 el proceso conocido como La Escalera. Denominado así por atar a los acusados a una escalera para que, a fuerza de latigazos, dijeran lo que sabían.

En nuestra localidad tuvo repercusión en los cafetales Armonía y Constancia. Esteban Peñalver y Francisco Villas fueron sometidos a juicio y expulsados del país. Juan Rivero fue condenado a cuatro años en la prisión de Ceuta. Algunos conspiradores fueron sometidos a vigilancia policíaca y más de 100 resultaron absueltos.

Otros hechos lamentables de esos años fueron los ciclones de 1844 y 1846. Ambos se consideraron de grandes proporciones. El primero de esos huracanes derribó la primitiva torre campanario de la iglesia y dañó las cosechas de la zona, especialmente los cafetales.

Para la década de 1840, ya los cafetales no podían competir con los ingenios azucareros en San Antonio de los Baños. En 1861 existían diecisiete fábricas de azúcar, la mayoría de ellas con máquina de vapor. La caña plantada ocupaba 20,4 caballerías de tierra y la producción por ingenio era de 1120 arrobas. Paralelo a ello, en la segunda mitad del sigloXIX, se fue extendiendo la agricultura de frutos menores.

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