Julián del Casal: el poeta que murió de la risa

 Por: M.Sc. Alejandro Batista Martínez

A finales del siglo diecinueve nuevas modalidades literarias comenzaron a asomar en los jóvenes escritores de América. Esta manera de crear poesía se conoce como modernismo. El más famoso representante de los poetas modernistas fue Rubén Darío. No obstante antes que él otros autores comenzaron la renovación del verso. El colombiano José Asunción Silva, el mexicano Manuel Gutiérrez Nájera y los cubanos José Martí Pérez y Julián del Casal.

De familia opulenta, Julián del Casal nació en La Habana, el 7 de noviembre de 1863. Su padre era dueño de ingenios azucareros y su madre, sobrina del arzobispo de Sevilla. Bajo la dirección de los padres jesuitas se educó en el Real Colegio de Belén. Sus dotes literarias despuntaron pronto y junto a su amigo Arturo Mora, compuso el periódico clandestino y manuscrito El Estudiante. Ingresó en la Universidad de La Habana para estudiar la carrera de Derecho. Las dificultades económicas tras la muerte de su padre, la pérdida de la fortuna familiar y su creciente vocación literaria, lo hicieron abandonar los estudios superiores. Los poetas rara vez pueden dedicarse por entero a su obra.

Casal tuvo que desempeñar un modesto puesto en la Dirección de Hacienda para subsistir. Asistía a las tertulias de José María de Céspedes, donde conoció a jóvenes promesas de las letras cubanas. Ramón Meza, Manuel de la Cruz y Aurelio Mitjans colaboraban en La Habana Elegante. Con un temperamento romántico, en sus versos expresaba una emoción, un anhelo de exotismo y originalidad que anunciaba a los futuros modernistas hispanoamericanos.

Julián del Casal publicó una crónica titulada La Sociedad de La Habana, firmada con el seudónimo Conde de Camors. Las críticas al capitán general Sabás Marín y su familia, lo llevaron ante los tribunales. Aunque fue absuelto, perdió su puesto y su pobreza aumentó. En 1888 consiguió salir para España y poco tiempo después regresó a Cuba.  Aquejado de un tumor en los pulmones, falleció el 21 de octubre de 1893. Se encontraba en una comida en casa del doctor Lucas de los Santos Lamadrid cuando al escuchar un chiste, lanzó una carcajada. Se ha dicho que murió de la risa, pero lo cierto es que la causa del deceso fue la rotura de un aneurisma.

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