Medio siglo de una escuela ejemplar (Final)

Por: M.Sc. Alejandro Batista Martínez

El primer Director de Ceiba 1 fue Evelio Enrique Campos Alfonso. Diseñada para una matrícula de quinientos alumnos, entre hembras y varones, contó inicialmente con doce grupos docentes. Sus estudiantes provenían de Bauta, Caimito, Alquízar y San Antonio.

Su modelo de construcción contaba con cuatro edificios. El primero dedicado a la docencia, el segundo al área administrativa y de cocina-comedor, mientras que los dos últimos edificios estaban destinados a dormitorios de estudiantes y profesores. Las salidas de pase se realizaban semanalmente, del sábado por la tarde hasta el domingo por la noche. Los trabajadores vivían casi de forma permanente en la escuela.

Ante el crecimiento de las matrículas en las secundarias básicas y el déficit de profesores para esta enseñanza, se decidió seleccionar estudiantes para formarlos como docentes, vinculando estudio y trabajo. La idea fue madurando hasta que se planteó su experimentación en las Ecuelas Secundarias Básicas en el Campo ESBEC, del regional Bauta.

En la tarde del 31 de diciembre de 1971, se reunieron en el teatro de Ceiba 1 los estudiantes de décimo grado de Ceiba 1 y Ceiba 2. Campitos, el director, explicó los planes de crecimiento de las escuelas de este tipo en el país y la necesidad de profesores para conformar sus claustros. Se les planteó a los alumnos la idea de combinar el trabajo docente con el estudio en los jóvenes de décimo grado que estuvieran dispuestos a convertirse en profesores de séptimo grado, en las nuevas escuelas que se crearían y, a la vez, realizar los estudios correspondientes en el instituto pedagógico. Alrededor de setenta jóvenes alzaron sus brazos y se incorporaron al embrión de lo que luego sería el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech.

Maestros, médicos, juristas, arquitectos, ingenieros, diplomáticos, cientistas sociales y artistas salieron de las aulas de Ceiba 1, adquiriendo una sólida formación humanista. El camino transitado durante medio siglo no ha estado exento de dificultades, pero la voluntad de estudiantes, profesores y trabajadores, han sido la clave del éxito, para llegar a ser, como soñó Fidel, un “modelo de institución educacional en que tantas esperanzas tiene puesta la Revolución”.

Felicidades para ese colectivo que recientemente cumplió su 50 aniversario.

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