El Ariguanabo desde el lente de Williams Cruz

En una búsqueda ilustrativa y underground de la fe, la sociedad misma ha sido mi modelo perfecto a representar en mi trabajo”.

Así describe el joven fotógrafo ariguanabense Williams Cruz Perdomo, una de sus series: selección de instantáneas tomadas desde el 2015 hasta la fecha, que han participado en exposiciones cubanas y foráneas.

San Antonio de los Baños cuenta precisamente, con un retrato de la sociedad, desde el lente de este fotógrafo, cuyos trabajos reflejan las últimas tendencias de la fotografía cubana actual, las inquietudes y las formas de narrar de quien se apasiona por capturar momentos y emociones, paisajes, historias, luces y magia.

Las fotografías del ariguanabense Williams Cruz ilustran las disímiles formas en que las personas muestran al mundo la existencia de una fuerza mayor dominante, que actúa en consecuencia de imaginarios individuales o colectivos.

Su estética es una fusión de símbolos, objetos y textos que dejan plasmada en la piel de la sociedad, la milenaria doctrina de creer en algo.

Así, William Cruz ha dado vida a las fachadas habaneras con puertas antiguas, a cruces pintadas en columnas, a paredes en ruinas, paisajes del Río Ariguanabo, los parques en penumbras de madrugada, la Iglesia de San Antonio de los Baños, y domina sobre todo técnicas de edición modernas, con mensajes atractivos y críticos.

Su experiencia profesional abarca premios en eventos nacionales e internacionales, la participación cada año en festivales como “La Villa Infinita”, por las celebraciones de la fundación de San Antonio de los Baños, así como las Bienales de Humorismo Gráfico, donde obtuvo el Premio UNEAC en 2011.

La Informática le ofreció las herramientas que sumó a su incesante interés por las artes visuales…así se fue conformando este camino que aún recorre. Formas, imágenes y colores le aportan en su manera de contar historias a través del lente. La vida y el mundo que le rodea alimentan el arte que nos regala.

Como él mismo planteó: “La fotografía es mi enfermedad, yo ando con la cámara siempre arriba y a cuatro ojos, porque cuando menos te lo imaginas puede aparecer una imagen impactante, que habla por sí sola, que transmite ideas, mensajes. La cámara es como parte de mi cuerpo”.

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