Un loquito en el corazón de la cultura ariguanabense

Llegar a San Antonio de los Baños o salir de este municipio artemiseño supone tropezar en algún momento con símbolos de la cultura, sobre todo, desde el Humor.

El monumento al Bobo de Abela y el Loquito de Nuez en la periferia del territorio, recuerdan cada día que esta fue la cuna de numerosos caricaturistas. Y precisamente, nació en esta tierra René de la Nuez.

Lo importante ocurrido en Cuba y en el mundo no escapó a la visión y técnica de la pluma estilográfica de Nuez. Se calcula que publicó más de 100 000 caricaturas desde 1956, en que hizo sus primeros dibujos en el semanario Zig-Zag.

Y es gracias a Nuez, como Abela, y otros exponentes del humorismo gráfico, la sátira, la caricatura, que San Antonio es sede de las Bienales del Humor y existe el Museo del Humor, primero de Cuba y del continente americano.

El autor de personajes tan famosos como El Loquito, El Barbudo, Don Cizaño o Mogollón, y de libros tan reconocidos como Cuba sí, El señor de la guerra, el humor Nuez-tro de cada día, entre otros, fue inspiración para que el propio Museo del Humor anunciara el Salón Nacional Juvenil El Loquito, un certamen que se desarrolla cada dos años, para jóvenes entre 15 y 30 años.

Con sólo 19 años de edad, René de la Nuez Lobaina creó su primer y más conocido personaje: El Loquito. De esta manera el estudiante del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana pasó a ser caricaturista de un medio nacional.

Con ingenio y simples trazos, su creador enfrentaba la dictadura batistiana, al mismo tiempo que buscaba códigos para burlar la censura. Su estilo ganó la simpatía de los lectores, y ese personaje es reconocido entre los amantes de la cultura no solo de Cuba sino a nivel mundial.

San Antonio de los Baños lo recuerda siempre, porque nos hizo pensar y sonreír, con su obra, y legó un personaje que dibujan los niños, reconocen los adultos, y atesoran los libros.

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