Camilo entre nosotros

El barrio de Lawton lo vio nacer el 6 de febrero de 1932. Habanero y jovial, pero cubano por encima de todo.

Camilo Cienfuegos Gorriarán cumpliría 89 años, pero la muerte lo llevó consigo, aunque permanece su legado como revolucionario, como combatiente, como vivo ejemplo de perseverancia, de lealtad a su tierra, de inteligencia y fe en la victoria.

Se le recuerda por ser uno de los principales garantes de la gesta armada que derrocó al dictador Fulgencio Batista. El Héroe de Yaguajay, es un título honorífico que le fue otorgado espontáneamente por el pueblo cubano, fue Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde tras el triunfo de la Revolución, Comandante del Ejército Rebelde, sastre de oficio, hombre humilde de carácter jovial, con buen sentido del humor y sonrisa sincera.

Siempre será recordado por su fidelidad a la Patria, a la Revolución y a Fidel.

Aunque no lo conocimos, muchas generaciones de cubanos hemos crecido escuchando su nombre, viendo su imagen en los libros, su historia como parte inseparable de la gesta hacia la libertad de Cuba… Camilo es esa flor que arrojamos al mar cada 28 de octubre, ese ejemplo de voluntad y sacrificio que en los tiempos actuales debemos asumir, aún cuando nos toque pelear otras guerras contra la indisciplina social, contra la pandemia por el coronavirus, contra la corrupción…

Cada hombre se parece a su tiempo, y Camilo fue de esos hombres que trascendieron su época y llegan al presente para que los niños sepan cuánto se peleó por una Cuba libre, por una tierra tranquila, independiente.

Su nombre va escrito en escuelas militares… en esos Camilitos, que vestidos de verde militar, siguen su legado, universidades, centrales azucareros, billetes de 20 pesos, en el título de composiciones musicales… calles, y sobre todo en el corazón de quienes lo conocieron.

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