Yaremis Pérez: Muchas veces el personaje que menos esperabas es el que más alegrías te da

Coincidí con Yaremis Pérez hace tiempo en casa de una amiga. Sólo nos saludamos, pero para mí es una persona conocida. Cada sábado la veo en “Pensando en 3D”, la recuerdo en “Doble juego” y otros dramatizados. Leí que dirigió el casting del filme “Inocencia” y me propuse entrevistarla.

“Al habla con los muertos”, la serie humorística que se filma, me dio la oportunidad de verla en acción. Seria, concentrada, orgánica, que se desdobla cuando Indira se apodera de ella o ella se apodera de Indira. Yaremis me mostró que el momento de entrevistarla era ahora, no antes:

-¿Por qué actriz? ¿Desde cuándo te subyugó?

-Tuve la suerte de tener excelentes maestros en mi primaria que le conferían gran importancia a las artes, dándole un matiz mágico y sublime. Por ello, seguí desarrollando esa pasión en la Casa de Cultura de San Antonio de los Baños, mi pueblo. Allí teníamos un grupo de teatro “Sombrerito de plumas”, donde montábamos obras, espectáculos y, sin darnos cuenta, crecíamos culturalmente.

Influyó también que mi padre trabajó durante años como profesor de fotografía de la Escuela Internacional de Cine y Televisión. Allí pasé parte de mi niñez y adolescencia, entre artistas y procesos de creación, entre “luces, cámaras, acción”.

Posteriormente vinieron las pruebas de captación para la ENA e ISA. En fin, mi interés por la actuación surgió por una sucesión de eventos e intereses personales que se fueron desarrollando y me atraparon en esta profesión.

-He leído que primero fue la TV que la ENA ¿con qué papel?

-Primero increíblemente fue el cine. Cortos de ficción, tesis de alumnos de la EICTV, “Un cielo lánguido y oxidado”, “Cuestión de cantidades”, “Cabeza de vaca”.

-¿Qué te aportó la academia?

-Me dio casi todo lo que hasta hoy me ha hecho labrarme mi carrera y mi vida. Me dio las armas y herramientas necesarias para no equivocar el camino. Me legó además cultura, independencia, amigos, madurez, recuerdos.

-¿Pensaste que veinte años después “Doble juego” sería una suerte de paradigma?

-Éramos muy jóvenes, sin experiencia alguna, pero yo confiaba ciegamente en el talento de quien nos guiaba: Rudy Mora. Te miento si digo que no sabíamos que estábamos creando un hermoso proyecto, pero la dimensión que alcanzó, esa nunca la imaginé. Actualmente las personas recuerdan la serie con mucha nostalgia, la tienen dentro de sus favoritas, hablan a las nuevas generaciones de ella y piden su retransmisión. Por ello, no me sorprende que 20 años después sea un paradigma dentro del audiovisual cubano. Haber formado parte de “Doble Juego” siempre será un orgullo para mí, y agradeceré a cada persona que puso su mano para que yo formara parte de la obra y a cada uno de sus especialistas. Esa fue mi escuela en el audiovisual.

-¿Por qué interés en la expresión? ¿Qué papel le confieres a una buena pronunciación?

-Una de las principales herramientas del actor es su voz y, por supuesto, su dicción. Así nos comunicamos. ¿Cómo podría un espectador involucrarse en una situación, identificarse con un personaje, si no escucha o entiende lo que habla? Y no es sólo lo que dices, sino cómo lo dices. En la expresión está implícita y explícitamente lo que pienso, lo que siento, incluso con sus pausas y silencios.

-¿Cómo llegas a la conducción? ¿Qué te aporta Pensando en 3D?

-Cuando finalicé “Doble Juego”, Roberto Portuondo iniciaba su Revista Juvenil Cinematográfica “Somos Multitud”, y ese espacio fue mi punto de partida en la conducción. Después vinieron otros programas que de una forma u otra siempre han tenido que ver con el audiovisual en general. Hablo de “Ritmo Clip”, “La música en el cine”, y nuestro actual programa “Pensando en 3D”. Me emociona enormemente el haber tenido la posibilidad de ser fundadora de cada uno de estos proyectos. En la conducción puedo ser yo, directamente con el espectador, eso lo disfruto muchísimo. Como actor, pasas tu vida profesional de un trabajo a otro, de un equipo a otro, de un sitio a otro. El poseer un espacio habitual como conductor te hace menos nómada, tienes otra familia por la que preocuparte y cuidar una vez a la semana. Así que espero disfrutarlo por muchos años más.

-“Cuando crees que lo tienes, lo pierdes” es una máxima que citas ¿Por qué?

-Es una máxima que aprendí en uno de nuestros libros, y la he aplicado en la profesión y en la vida. Nuestro mundo está rodeado de candilejas que te deslumbran con mucha facilidad y pueden hacerte perder el rumbo y sobre todo, el verdadero fin del arte.

-¿Te gusta la docencia? ¿La has practicado?

-Desde el 2005, estudiando en el ISA, Fernando Echevarría me convida a impartir clase junto con él en la ENA, como profesora ayudante. Mi primera reacción fue “ay dios mío, siento que todavía no estoy preparada”, pero con el tiempo te das cuenta que si esperas a eso y no te arriesgas, ese día nunca llegará. Me arriesgué y funcionó. Hay que reconocer que tenía un maestro a mi lado, porque Fernando es alguien del que aprendes no solo cuando imparte clases, sino en su vida diaria. Su ética, su dedicación y su intensidad en el trabajo han sido presentes que me ha regalado la vida y que he intentado regalar a otros. Porque ser maestro es una profesión dadivosa, altruista, sublime. Me mantiene todo el tiempo estudiando y revisitando los libros de la profesión. Y aunque con ellos afianzo los conocimientos teóricos, llevarlos a la práctica con mis alumnos hace que estos últimos sean mi principal fuente de aprendizaje.

– Hiciste el casting de “Inocencia” ¿Por qué te gusta ese difícil engranaje en un audiovisual?

-Creo que impartir clases me ha llevado, primero, a conocer las nuevas generaciones de actores, segundo, a disfrutar sobremanera la Dirección de Casting. Inocencia era un proyecto al que le teníamos mucha fe, y sobre todo era nuestro homenaje. Agradezco a Alejandro Gil que haya confiado en mí para ponerle rostro, sobre todo, a sus protagonistas. Y aunque ya habíamos trabajado juntos en un telefilme, yo asumiendo el mismo rol, sabía que esta película sería una gran responsabilidad.

-¿Sueñas con algún personaje?

-Con ninguno en particular. ¡Que venga el que venga! Muchas veces el que menos esperabas, es el que más alegrías te da.

Eso sí, un personaje bien construido, de carne y hueso, con virtudes y defectos, con cosas que decir y metas que cumplir ¡Como la vida misma!

-¿Qué tiene distinto la Indira de “Al habla con los muertos” con la de “Latidos compartidos”?

-Retomar el personaje después de 6 años ha sido un reto para mí. Indira ha marcado mi carrera y me ha dado muchas alegrías. En esta entrega ella y Miguelito son personajes que han evolucionado ante la sociedad pero que mantienen su esencia con un poco más de madurez.

Fueron personajes secundarios que pasan a ser protagonistas. Personajes que parten de un proyecto dramático, y ahora se desarrollan en una comedia de situaciones. Personajes que mantienen un ritmo trepidante, conjuntamente con otros que se les unen. Es alucinante y muy deseada por nosotros esta serie, pero ya te digo, es un reto retomar el personaje. Espero que el público lo acoja con el mismo cariño de hace unos años.

(Tomada del sitio de la Televisión Cubana)

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