La familia, célula fundamental de la sociedad

Soy realmente muy feliz cuando las personas que me rodean celebran a mi familia. Me siento orgullosa de mis padres, de su formación, de la forma en queme criaron y enseñaron a respetar y vivir en sociedad. Cuánta alegría  siento cuando alguien me dice: tú debes venir de una buena familia. Porque en ese momento siento que soy y actúo en consecuencia con la educación que con tanto empeño me transmite mi familia.

Y es que la familia es prácticamente la célula fundamental de la sociedad, por lo que considero que es importante que las familias cumplan con sus roles en la sociedad como la de formar hijos con valores y principios. Aunque no generalizo, sí creo que existe hoy una carencia de autoridad, de respeto, puntualidad, amor, honestidad y solidaridad en muchas personas. Eso se aprende con la familia.

El hogar es el primer escenario donde se desarrollan los hijos. Por eso, la familia es el primer medio de control social. Es allí donde el niño aprende a socializar positivamente. Un fracaso en esa etapa lleva a los problemas sociales que hoy vemos a diario, como el uso de la violencia para resolver conflictos o la inexistencia de valores como la responsabilidad, la solidaridad y el respeto.

La familia es la célula fundamental de la sociedad, ejerce el control social en el sentido de regular las interacciones humanas para reducir o evitar el conflicto y la proliferación de conductas socialmente desviadas. La buena convivencia ayuda al desarrollo de los valores en los miembros de esa familia. En conclusión, la familia debe preocuparse de enseñar e impartir valores en el hogar y en el entorno familiar a sus hijos desde muy temprana edad, con la finalidad de contrarrestar las conductas negativas y de violencia a las que puede estar expuesto en su vinculación con otros. Si fuese posible, enseñar con buenos ejemplos, con buenas prácticas, para que no carezca nuestra sociedad de amor y paz.

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