Eficiencia Educacional

Elevar la eficiencia en la obra educacional cubana es hoy una tarea de primer orden de los trabajadores de la Educación la Ciencia y el Deporte. Por lo que en esta jornada, dedicada al educador, es preciso reconocer la labor de la Revolución en la batalla económica que enfrenta cada día por materializar la educación de su pueblo.

Porque sólo un gobierno como el nuestro fue capaz de anteponer la educación de sus hijos, como máxima a seguir para la conformación de una Patria con todos y para el bien de todos. Hoy es necesario reconocer el poder de los que nacen con el arte de educar, de enseñar, de formar a los hombres del presente y del mañana.

Cuba es el pueblo que a pesar del bloqueo, a pesar de las limitaciones económicas, educa a sus hijos, y como madre que desea lo mejor doblega su esfuerzo por adquirir los recursos indispensables para el crecimiento de los que hoy son estudiantes.

Desde 1959, educar fue una premisa de la Revolución. Cientos de cubanos vieron con el triunfo del primero de enero la posibilidad de aprender a leer, a escribir, a contar. La posibilidad de entender la historia de Cuba y del mundo, la oportunidad de ser cada día mejor, como proponía el Apóstol en uno de sus textos.

Debemos sentirnos felices por vivir en uno de los países, donde la mayoría de sus habitantes poseen un alto nivel de escolaridad. Donde los maestros son profesionales indispensables para la mantención del socialismo. Un país que cuando el mundo colapsó ante una pandemia, buscó estrategias para que sus alumnos y estudiantes no perdieran ni un solo curso, porque en este país, le educación es bandera.

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