Para que la cuenta nos dé

Por estos días la recuerdo mucho: pequeñita, delgada y activa, con una agenda y un bolígrafo casi mágicos, para determinar a cuánto ascendía el aumento salarial del momento y explicarte con su característico hablar, con la “Z”, la cantidad que devengarías según tu cargo y profesión. Se llamaba Miriam y donde quiera que esté,  su calculadora celestial trabaja incansable esperando el día cero, bajo su mirada fija y desafiante.

Desde la información en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, sobre la Tarea Ordenamiento,  las conjeturas y  especulaciones me hicieron recordar a mi amiga, pues  a  raíz de la noticia  se corrieron las voces de:  “seguro es en este mes”, porque … “mi amiguita que es económica me lo dijo ”, e incluso muchas   noticias y rumores falsos comenzaron a extenderse por las redes sociales.

El  día cero ya tiene fecha: primero de enero de 2021, así  lo anunció con  carácter oficial el Presidente Miguel Díaz-Canel y pese a las explicaciones que ahora mismo se están brindando sobre la forma en que ocurrirá ese tránsito, existen inquietudes, dudas y hasta temores, por los cambios que se avecinan, lo cual es muy lógico.

Es cierto,  como ya se ha expresado en varios escenarios, el ordenamiento monetario y cambiario,  no constituye por sí mismo la solución prodigiosa a los problemas presentes en nuestra economía. Sin embargo, favorecerá la creación de las condiciones necesarias para avanzar hacia ingresos más sólidos  y seguros para el país; aunque ahora lo veamos distante,  porque la economía de nuestros desvelos es la doméstica,  esa que toca su bolsillo y  el mío.

Este será el  tercer incremento salarial en mi vida como trabajadora. ¿Cuál es la diferencia con los anteriores? Pues tendré más dinero, pero  mayores gastos. La economía familiar deberá adaptarse a las nuevas condiciones y  mis prioridades también.

En los análisis  realizados para aprobar la Constitución de la República de Cuba, muchos abogaron para que el trabajo, además de un derecho, constituyera una obligación. Considero que las nuevas medidas  ponen al trabajo en su justo lugar, como fuente principal de ingresos.

Existen  retos como enfrentar los precios  abusivos,  aprender a ser eficientes  e incrementar el ahorro como vía expedita para que el salario  “rinda más“, dada  la eliminación de los subsidios a la canasta básica y a la tarifa eléctrica.

Pienso que para mejorar nuestra vida individual y colectiva en el entorno del  ordenamiento económico,  debemos cambiar  mentalidades, actuar  sin pesimismos, no aferrarnos   a lo viejo y…  como mi amiga Miriam:  saquemos  cuentas, pero… solo  de nuestros  modos de actuación, depende que la cuenta nos dé.

 

Del autor:

Janet Pérez Rodríguez

Máster en Ciencias de la Educación. Redactora y reportera de prensa de la emisora Radio Ariguanabo de San Antonio de los Baños