Fidel abraza a los jóvenes

Fidel abraza a los jóvenes. Aún cuando no pueda hacerlo físicamente, está vivo en las nuevas generaciones de cubanos. Su legado prevalece en los nuevos dirigentes juveniles, en esos líderes que todos siguen porque bien saben cómo unir al pueblo y convocarlos a diferentes tareas.

Desde su juventud, como abogado, Fidel Castro Ruz tenía madera de líder, la misma que vieron aquellos muchachos de la Generación del Centenario de José Martí, cuando asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Ese liderazgo llevó a los hombres y mujeres al Yate Granma, a la clandestinidad, a la Sierra Maestra… Los acompañó en la Caravana de la Libertad, posteriormente en la Campaña de Alfabetización, en las misiones internacionalistas, y en tantas proezas que han protagonizado los jóvenes cubanos, con plena confianza y guiados por los ideales del Líder de la Revolución.

En San Antonio de los Baños, su ejemplo vive en la Unión de Jóvenes Comunistas, en los trabajos productivos, en el apoyo al Ministerio del Interior para el enfrentamiento al delito, en la agricultura, la salud, en esos ariguanabenses de la Brigada “Te doy mi mano” quienes brindaron ayuda a los ancianos que viven solos, durante la etapa de enfrentamiento a la COVID-19.

Son muchachos entusiastas, valientes, que se sientan en las aulas ante un examen de ingreso. Otros realizaron pesquisas durante varios meses para detectar posibles casos de coronavirus. Son jóvenes que salen a fiestas, ven teleseries, juegan dominó, pero no se niegan ante el llamado de sus líderes que es, indirectamente, el llamado de Fidel. Y hay otros que son sus propios líderes y con un gran sentido de pertenencia protagonizan intensas jornadas de limpieza para rescatar sitios olvidados de la historia de este pueblo.

Fidel Castro, uno de los guías de los movimientos revolucionarios a nivel mundial, dejó especial impronta en la juventud cubana.

Esa constancia, esa responsabilidad, la fortaleza de no rendirse y perseguir sus sueños, son valores que recuerdan al Comandante, no solo cuando se acerca el aniversario de su partida, sino cada día.

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