Curso escolar que apuesta por la vida

Mi sobrina  Dianelis   estrena uniforme.  Cuenta los pasos que solo podrá enumerar hasta diez… e inicia el camino hacia la escuela. Ella, junto a otros niños,  comenzó  un curso   en el que la alegría,  los besos y abrazos de bienvenida flotaron  en los ojos. En su equipaje  de recién estrenada alumna de Preescolar viajan varios nasobucos, objeto imprescindible en estos tiempos de pandemia.

Directivos, docentes y trabajadores de servicio de las instituciones educativas del Ariguanabo trabajaron durante varios meses. Primero para reiniciar y culminar exitosamente un curso escolar  truncado  por la llegada del nuevo coronavirus. Después… para iniciar el correspondiente periodo lectivo de un año 2020 que no cesa de imponer retos a la educación cubana y ariguanabense.

La necesidad del aislamiento  despojó, tanto al curso escolar finalizado como al que comienza,  de períodos de ejercitación necesarios para la sistematización de aprendizajes. No obstante,  los maestros de todos los niveles de enseñanza  duplicaron esfuerzos para ajustar los programas de estudio,  sin afectar los contenidos esenciales para cada grado y  la calidad con la que deben trasmitir el conocimiento a nuestros niños, adolescentes y jóvenes.

San Antonio de los Baños es uno de los municipios de Cuba que cumplió con el calendario establecido  por el Ministerio de Educación. En mi criterio es un indicador que dice mucho de la labor de las autoridades de Salud Pública, de Educación y de un Consejo de Defensa Municipal que cuidó a su pueblo en mucho sentidos. Aclaro:   no estoy cantando himnos  de victoria. Son tiempos difíciles  y es una batalla que no está concluida, lo demuestra el hecho de que tuvimos docentes en centros de aislamiento, personas que enfrentaron la situación y salieron más fortalecidos. Para ellos: mis respetos.

Las jornadas venideras constituyen un desafío tanto para la familia como para la escuela.  Los imprescindibles protocolos  de salud  no resultan suficientes, si al llegar a la casa el niño o el joven  sale  para la calle e ignora   las medidas higiénico-sanitarias.

La  batalla contra la COVID-19 se gana con responsabilidad y conciencia. Pensemos en los maestros que no se quitan el nasobuco y lo cambian periódicamente para proteger a nuestros hijos.

Apoyemos a los docentes que  imparten conocimientos y exigen conductas garantes de un curso seguro.  Así mi sobrina Dianelis que estrena uniforme, todos los escolares que retornaron a las aulas, la familia y la educación ariguanabenses, continuarán apostando  por la vida.

Del autor:

Janet Pérez Rodríguez

Máster en Ciencias de la Educación. Redactora y reportera de prensa de la emisora Radio Ariguanabo de San Antonio de los Baños