Una nueva etapa

Llega noviembre. Un mes donde habitualmente el curso escolar avanza en Cuba y se realizan exámenes, trabajos, seminarios. Este 2020, comienzan una nueva etapa los niños y jóvenes, que suben un peldaño más en la escalera de su formación moral y académica. 

Así sucede en el círculo infantil. La pandemia del Coronavirus alejó a muchos pequeños de sus compañeros de salón, de las seños, las docentes y del ajetreo cotidiano en el ir y venir a estas instituciones. Muchas madres ejercieron el teletrabajo, algunas lo mantienen, y evitaron salir de casa ante la presencia de la COVID 19 en el territorio.

Ahora bien, llega el 2 de noviembre. Se acerca una fecha en la que no era usual comenzar un nuevo curso. Pero las circunstancias así lo exigen, y los niños regresan a sus círculos infantiles, a nuevos salones, en un nuevo año de vida. Cambian los juguetes, las rutinas, se incrementa la dosis de los alimentos, las actividades pedagógicas, los amigos, las educadoras.

Y como todo cambio, conlleva una adaptación. Es por ello, que se requiere de la paciencia de quienes estarán con estos pequeños gran parte de sus días, debe existir una retroalimentación con sus padres, conversar sobre las particularidades de cada cual y adecuarse a sus características y desarrollo. Por otra parte, considero primordial velar por la salud, tanto de trabajadores como de los niños. Me detengo aquí, porque es una preocupación a veces intrínseca de las familias, el no saber que sucede dentro de las 4 paredes del círculo infantil.

Es fundamental que se apliquen todas las medidas higiénicas, que no quede un niño sin lavarse las manos al entrar al local, que se respeten los objetos de uso personal, la limpieza y desinfección con cloro de juguetes, superficies de uso común, cubiertos, vasos. Sabemos que existe la preocupación, pero no se pueden descuidar aspectos como estos, vitales para prevenir un contagio, de cualquier infección respiratoria.

Velar porque no entre al salón ningún niño con sintomatología respiratoria o fiebre, los trabajadores deben usar el nasobuco correctamente, y en la cocina deben asegurar la inocuidad de los alimentos.

El círculo infantil es como el segundo hogar de los pequeños, allí juegan, aprenden, comparten, socializan. Pero los cuidados deben ir de la mano con los de casa y hablar el mismo lenguaje, metafóricamente, en cuanto a los hábitos de vida, por el bienestar y la salud de todos.

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