El banco, es mi vida y lo haría siempre

49 años son los que ligan a Tania Lemus Otero con el quehacer bancario. Ella aunque  jubilada, recuerda con nostalgia sus inicios en el que fuera el trabajo de toda una vida. Desde  el año 1972 comenzó en esta profesión que le reportó mucha felicidad, pero que a la vez demandaba sacrificio. Tania destaca que le encantan todas las funciones bancarias a pesar de lo que exige el mundo de las finanzas.

“Tienes que tener todas las cuentas claras, no puede faltar, ni sobrar un centavo”, recuerda. Incursionó en el departamento de expedientes laborales, cuentas corrientes, contabilidad, operativos de empresa, se desempeñó además como cajera y ya en el ocaso de su amplia actividad laboral ocupó el puesto en el departamento de fondo operativo.

Rememora además cómo el discursar de su vida estuvo siempre unido al sacrificio de su profesión. “Imagina que inicié con 17 años, aquí me casé, nacieron mis hijos, el banco me vio crecer y desarrollarme como profesional”, expresa.

Tania recuerda con un brillo en su mirada aquellos tiempos en el que su trabajo le ocasionó muchas alegrías. “Quería trasladarme hacia la sucursal de CADECA y mi jefe provincial no me lo permitió, no quería perder a una trabajadora como yo, me dijo  cuando le hablé sobre la renuncia, me sentí feliz de que me consideraran a mí y a mi trabajo, premios y reconocimientos tengo muchos pero lo mejor ha sido la entrega de todos estos años.”

Y cuando formulé mi última pregunta Tania no lo dudó dos veces para responderme que ni por asomo se dedicaría a trabajar en otro lugar que no fuera el sector bancario, aunque tuviera la oportunidad. “Yo creo que nunca hubiera trabajado fuera del banco, es mi vida y lo haría siempre “.

Dedicada por completo a su labor, Tania agradece a su profesión que la vio crecer y que hoy la despide convertida en un ejemplo de trabajadora abnegada.

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