Sin las niñas no se puede vivir

Cada 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, con el objetivo de brindar apoyo en defensa de sus derechos, así como sensibilizar sobre los terribles problemas que les toca vivir a estas pequeñas solo por su género.

En realidad, el mundo ha avanzado mucho en cuanto al trato y respeto de los derechos de las niñas ¿Le parece adecuado que una niña de tres años baile como una mujer? o incluso, ¿que sus padres aplaudan tales comportamientos?, no importa si es en la casa o en alguna actividad.

Como refieren varios medios de prensa, la sexualización, sí, así se llama, es considerado por más de un experto como forma de maltrato infantil. Es hoy un tema de gran impacto, más en un contexto donde las sociedades tienen influencias de diversas partes del mundo, y la industria de la moda y los cosméticos, la publicidad y los programas infantiles de televisión, con presencia de ídolos sexualizados llegados de otras fronteras.

Algunos programas extranjeros promueven la manicura, el peinado y maquillado como adultos en niñas, en función de que los participantes se preocupen desde edades muy tempranas por su apariencia. ¿A esta edad el rol más importante no lo tendría el juego y el intercambio con otros infantes en pos de su crecimiento como seres humanos? En la Villa del Humor, como de seguro lo existen en otras ciudades cubanas, hay ejemplos de sexualización acelerada que si la vecina viste a su hija como si fuera para un cabaret, que si en la fiesta de cumpleaños de la primita la música a todo volumen nada tenía que ver con canciones infantiles, que si las palabras expresadas por el hijo de su compañero de trabajo son solo groserías.

La problemática no solo requiere de atención, sino de comprensión y soluciones, pues es una tendencia que supone también la imposición de una sexualidad adulta a la niñez, Incluso, si la transición de la infancia a la adolescencia es cada vez más acelerada, la intrusión precoz en la sexualidad adulta puede provocar daños irreversibles en la formación de la personalidad.

Está claro que no se trata de negar la sexualidad que acompaña a las personas a lo largo de su vida, en la manera en que se identifican con su medio y se comportan, sino en erotizar de manera desmedida a los pequeños de casa, en venderles la idea, incluso de manera inconsciente, de que tienen que verse sexi.

En las instituciones sociales y las familias debe actuarse con mayor énfasis en formar valores en la niñez, y reconocer desde una perspectiva crítica la superficialidad y lo banal, que muchas veces llega disfrazado con belleza y que atenta contra el correcto crecimiento de los infantes, a quienes José Martí, reconoció magistralmente como la esperanza del mundo, pero en especial a las niñas porque sin ellas no se puede vivir como puede vivir la tierra sin luz.

 

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