Tiendas MLC: Luces y sombras

Como parte de la estrategia económico-social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial

provocada por la pandemia de la COVID-19

, el gobierno cubano habilitó tiendas en moneda libremente convertible (MLC) para la venta minorista de alimentos, productos de aseo y ferretería.

En San Antonio de los Baños funciona desde inicios de este año el Piso de Venta de Electrodomésticos en MLC, y posteriormente, en el mes de agosto se inauguraron otros dos: el Mercado La Real y La Casa Iza, remodelado luego de más de 20 años de explotación.

Al inicio, y aún a más de un mes de funcionamiento, estas medidas generan polémica entre los ariguanabenses. Algunos comprenden la necesidad del país de recaudar divisas fundamentales, al no exportar productos ni fomentar el Turismo con el mismo auge que en años anteriores. La pandemia obliga a repensar la economía, a tomar alternativas que también favorezcan a la población.

Aunque los cubanos no perciben un salario mensual en dólares, euros u otras monedas libremente convertibles, es un hecho que al pasar por estas tiendas, se observan largas filas, en ocasiones, incluso, vienen personas de otros municipios como Guira de Melena o Alquízar, donde no existían puntos de venta de este tipo. Una parte de los ariguanabenses reciben remesas familiares desde el exterior, y han solicitado las tarjetas magnéticas en los Bancos del territorio, para la compra en estos establecimientos, un proceso que se ha facilitado en los últimos días, pero que en un momento generó dolores de cabeza al tener que madrugar para alcanzar uno de los 30 turnos que se otorgaban en el Banco de Crédito y Comercio.

Pero también es cierto, que la mayoría no tiene esta posibilidad y debe comprar únicamente en el Mercado As de Oro, donde las ofertas están muy limitadas, poco surtido, poca variedad.

Con ello, apareció otra situación, aunque algunos productos como el queso, las cajas de cerveza y los detergentes se limitan a cierta cantidad por comprador, existen clientes que compran para la reventa, y de manera solapada, se mantiene este problema. Es así, que el que no tiene acceso a una tarjeta en MLC, debe comprar la cerveza, el tomate frito, el detergente, las toallitas húmedas o la caja de jugo a precios superiores en la calle.

Por una parte, estas tiendas dan un impulso a la economía, pero trae aparejados otros males que lamentablemente, van más allá de estrategias o medidas.

Tiene que ver con la responsabilidad individual, el control estricto de las autoridades y el sentido común.

 

Del autor: