Economía para el territorio

Ante el reto de garantizar la alimentación de la población, en medio del impacto causado por la Covid-19 en la economía mundial, de cuyos efectos no escapa nuestro país, crece el papel de las minindustrias.Ellas despliegan el alto potencial productivo, en aras de abastecer a los mercados además de aportar al consumo social en escuelas y hospitales una amplia variedad de dulces, conservas, condimentos, productos deshidratados, entre otros. Es una manera muy rápida y económica de producir alimentos, es una forma eficiente de gestión productiva por los pocos recursos que necesita para su funcionamiento en materia de electricidad, agua y fuerza de trabajo.

El déficit de envases no es impedimento para trabajadores de la minindustria Kikirikí en San Antonio de los Baños, quienes llegan a las comunidades cercanas con una gama de productos de buena calidad. Pasta condimentada, vinagre, encurtidos, zumo de limón y próximamente, llegará la esperada producción de puré de tomate y dulces en conservas y es que pensar en serio la producción para el abastecimiento local, es una máxima de sus trabajadores.

Pero falta y no precisamente por la fuerza de trabajo de ambas minindustrias. Necesitan de más apoyo para llegar a centros laborales dispuestos a comprar sus productos, claro, cumpliendo con las medidas higiénicas necesarias. Falta lograr que otras empresas además de comercio, compren. Para ello es necesario realizar convenios en beneficio de las entidades, asunto que le compete al Gobierno y a la Empresa Agropecuaria, esta última con interés y mejor apoyo a las minindustrias que en años anteriores.

Sin demeritar el prestigio de la minindustria La Cubana, pues merecidos premios tiene en su participación durante los recorridos de la Agricultura Urbana Suburbana y Familiar, reconozco el trabajo fuerte y constante de la Kikirikí, de domingo a domingo, sin tecnología, pues emplean equipos rústicos que a pesar del tiempo, le responden a sus trabajadores, pero… pensemos. Esto no será eterno.

Creo que se puede llegar más allá para que todos tengan la oportunidad de obtener los productos de la Kikirikí,  y ello se traduce en una mejor economía para el territorio del Ariguanabo.

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