“Se ve pero no se toca”

“En una búsqueda ilustrativa y underground de la fe, la sociedad misma ha sido mi modelo perfecto a representar en este trabajo”. Así describe el joven fotógrafo ariguanabense Williams Cruz Perdomo, su serie “Se ve pero no se toca”, una selección de instantáneas tomadas desde el 2015 hasta la fecha, que participan por estos días en el Festival PhotoEspaña 2020.

Las obras seleccionadas de este artista, confluyen con las de una veintena de fotógrafos cubanos en la exposición colectiva “Relatos Contemporáneos”, que desde el 10 de septiembre hasta el 28 de octubre se puede apreciar en la Casa de América, en Madrid, España.

Cada uno de estos trabajos refleja las últimas tendencias de la fotografía cubana actual, las inquietudes y las formas de narrar de autores que tienen en común la pasión por capturar momentos y emociones, paisajes, historias, luces y magia.

Las fotografías del ariguanabense Williams Cruz ilustran las disímiles formas en que las personas muestran al mundo la existencia de una fuerza mayor dominante, que actúa en consecuencia de imaginarios individuales o colectivos.

Su estética es una fusión de símbolos, objetos y textos que dejan plasmada en la piel de la sociedad, la milenaria doctrina de creer en algo. “No es preciso escuchar, ver o reconocer… solo sé que existe”.

Así, en esta muestra colectiva el fotógrafo da vida a las fachadas de iglesias habaneras, a cruces pintadas en columnas, a figuras religiosas exhibidas en las vidrieras de alguna calle, frases que aluden a la existencia de Dios en un carrito de basura, y estampas de vírgenes en paredes en ruinas.

El artista detrás de su obra…

No es la primera vez que Williams Cruz participa con sus creaciones en exposiciones foráneas. Su lente se ha acercado a diferentes temáticas, la historia, el amor, paisajes del río Ariguanabo, los parques y su pueblo.

Su experiencia profesional abarca premios en eventos nacionales e internacionales, la participación cada año en festivales como “La Villa Infinita”, por las celebraciones de la fundación de San Antonio de los Baños, así como las Bienales de Humorismo Gráfico, donde obtuvo el Premio UNEAC en 2011.

La informática le ofreció las herramientas que sumó a su incesante interés por las artes visuales… así se fue conformando este camino que aún recorre. Formas, imágenes y colores le aportan en su manera de contar historias a través del lente. La vida y el mundo que le rodea alimentan el arte que nos regala.

Como él mismo planteó: “La fotografía es mi enfermedad, yo ando con la cámara siempre arriba y a cuatro ojos, porque cuando menos te lo imaginas puede aparecer una imagen impactante que habla por sí sola, que transmite ideas, mensajes. La cámara es como parte de mi cuerpo”.

 

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