El joven que no huyó ante la muerte

Por: Maidel Rodríguez.- Fue el mes de septiembre el escogido para nacer y morir el joven ariguanabense Rafael Valdés Pérez. 

Siendo estudiante del Instituto de La Habana se incorporó  a la lucha del pueblo contra la tiranía machadista, y en este empeño desplegó una intensa actividad revolucionaria no solo en el plano estudiantil, sino también obrero. Nació el 25 de septiembre de 1915 e integró el Partido Nacionalista. Se vinculó  a la organización Defensa Obrera, participó en la huelga de los tabaqueros del Trust ariguanabense, y en la lucha sindical de ayuda a las compañeras despalilladoras en la protesta de la Plaza de la Iglesia. Fue el Círculo de Trabajadores (hoy sede de la CTC municipal de San Antonio de los Baños), uno de sus sitios de reunión.

El 22 de junio de 1931 se hizo presente en la manifestación organizada por la Defensa Obrera Internacional y la Liga Juvenil Comunista, motivo por el cual fue detenido y acusado ante la Audiencia de La Habana.

Rafaelito, como le decían, fue de esos jóvenes que mostraron en una vida tan breve, una actividad fecunda dedicada a la causa revolucionaria. Dentro de una bóveda del cementerio preparaba proclamas y manifiestos, acopió armas y entrenó en su manejo a otros jóvenes. Creó además, en las márgenes del Río Ariguanabo, un centro deportivo. Sin otros medios que su propio esfuerzo llegaron a formar un sitio de entretenimiento al aire libre donde se practicaba cultura física, natación y remo; momento que aprovechaba para sumar adeptos y simpatizantes con la causa revolucionaria.

El 9 de septiembre de 1932, reunido con otros compañeros de lucha, es sorprendido y hecho prisionero por los esbirros Sánchez Piedra y Camejo, quienes, camino a la Estación de Policía, lo rematan con dos disparos en el pecho.  Estaba próximo a cumplir los 17 años. Una tarja situada en los exteriores del Museo de Historia Municipal, lugar donde fue baleado, remerora los hechos.

Hoy una escuela primaria y una organización de Base de la Asociación de Combatientes llevan su nombre. También la Asamblea Municipal del Poder Popular lo reconoció entre los patriotas representativos de San Antonio de los Baños.

Rafael Valdés Pérez, el joven de solo 16 años, se sabía perseguido, pero no huyó ante la muerte. Su generosidad y entrega, su valentía y ansias de libertad, lo hacen imperecedero en la historia.

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