El humor está en todo (+Audios)

Por: Maidel Rodríguez.- Cuba y San Antonio de los Baños en particular, se prestigian de tener entre sus hijos ilustres, a René de la Nuez Robayna. Nació el 8 de septiembre de mil 837. Era muy joven cuando se dio a conocer como dibujante. Debutó en publicaciones estudiantiles y en la revista Páginas, del Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños. También lo era cuando presentó —a dos manos con José Luis Posada— su primera exposición y obtuvo el primero de los muchos galardones que conquistaría en su larga carrera. Veinte años después de aquel reconocimiento inicial, se le conceptuaba entre los cien mejores caricaturistas del mundo, y con posterioridad merecería el Premio Nacional del Humor (en 2008).

Cuatro años más tarde, el Premio Nacional de Artes Plásticas coronaba su quehacer. Y es que René de la Nuez sobresalió y de qué manera en todos los costados del humor que cultivó: lo costumbrista, lo político, la caricatura personal, el humor blanco… No en balde la Universidad de Alcalá de Henares, en España, lo designó Profesor de Mérito en la categoría de humorismo gráfico.

Nuez fue un trabajador infatigable. Resulta impresionante lo que llegó a hacer a lo largo de los 78 años que vivió. No dejó pasar un día sin llevar el dibujo a sus cartones.

El Loquito (su obra más popular), es junto al Bobo de Abela, uno de los personajes más afamados de la caricatura cubana. Otros también calaron en el público, como El Barbudo, que tiene su antecedente en las propias caricaturas de El Loquito, anteriores a 1959, en las que aparece Fidel. Después del triunfo de la Revolución ese personaje atraviesa etapas en las que se enriquece y deviene símbolo del pueblo cubano. Es un hilo conductor dentro de la caricatura del artista: lleva la voz del pueblo y la Revolución.

Sobre este personaje René comentó:

Más de mil dibujos dedicó Nuez a la causa del pueblo vietnamita, y otros muchos a la lucha de Chile contra el fascismo de Augusto Pinochet. Realizó exposiciones personales en Praga, Moscú, Viena, Managua, Berlín y en numerosas ciudades mexicanas, así como de Francia, India, Canadá. Títulos como Allí fumé, El humor NUEZtro de cada día y Cuba sí, sobresalen entre sus libros. Pero su labor creadora nunca cesó. Dibujó en las trincheras, durante la Crisis de Octubre. Fue Delegado al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en  Helsinki, Finlandia. Miembro del Movimiento Cubano por la Paz. Como periodista, fue nombrado vicepresidente del capítulo cubano del Tribunal Antimperialista de Nuestra América. Resultados de varias encuestas internacionales lo incluyen entre los cien mejores caricaturistas del mundo.

Nuez habla de sus inicios en la caricatura

En San Antonio de los Baños dejó Nuez su perpetua huella en el Museo del Humor y la Bienal Internacional del Humor, que junto a otros compañeros ayudó a materializar. Y para dejar por siempre su impronta; además de las numerosas caricaturas que de él atesora esta institución, se halla el mural, cuyo diseño le pertenece, y donde aparecen los más representativos personajes del humor gráfico cubano entre los que se incluyen por supuesto: el Barbudo, y el loquito, símbolos imperecederos del humor gráfico cubano e internacional.

Expresó el artista en una oportunidad que el humor tenía que ser esencialmente crítico. Dijo: “El humor está en todo. Es una forma de ver la vida y asumir y enfrentar los problemas”. Y expresó además: “No puedo vivir sin La Habana y, por ende, sin Cuba. Aquí me nutro. Me gusta muchísimo ver el mar, y si no lo veo, me muero”.

Del autor: