Día Internacional de la Alfabetización

“La alfabetización es más, mucho más que leer y escribir. Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento. Por eso no se deben detener los esfuerzos de los Gobiernos y la cooperación internacional en este sentido”.

Es esta la definición más acertada de la alfabetización dada por el pedagogo brasileño Paulo Freire. El 8 de septiembre es un buen día para recordarlo pues desde 1967 es el día destinado por la UNESCO para celebrar el Día Internacional de la Alfabetización.

La jornada insta a los gobiernos, instituciones educativas y a la sociedad civil a priorizar y luchar contra el analfabetismo. Mientras que las sociedades acceden a la información y a la tecnología avanzada a grandes velocidades, en el mundo existen 870 millones de analfabetos de los cuales 500 millones son mujeres. A ellos se suman los 113 millones de niños y niñas que no tienen acceso a la educación y lo más triste es que la situación futura no se proyecta mejor.

Las personas que saben leer y escribir dejan atrás para siempre la ignorancia y están más capacitadas para elegir y llevar una vida más plena. Son más libres, trabajadores productivos e individuos menos expuestos a la miseria. El desarrollo económico, el progreso social y la libertad de los seres humanos dependen del establecimiento de un nivel básico de alfabetización en todos los países del mundo.

Cuba representa un faro de  conocimiento desde 1961con la erradicación del analfabetismo y por la tarea de la post-alfabetización, mejor conocida como la “Batalla del Sexto Grado” y así en la trayectoria de la Revolución Cubana se desarrollaron diversas metas educativas por hacer de la nación una de las más culta del orbe. Pero como faro que extiende su luz a los países hermanos a través del método cubano de alfabetización Yo, si puedo, que tuvo como soporte los medios audiovisuales, se alfabetizaron en una treintena de naciones más de tres millones de personas con los mejores resultados en Venezuela y Bolivia; después surgió el Yo sí puedo seguir, concebido también por educadores cubanos que permitió continuar estudios de mayores niveles educativos.

Reconocimientos como el PREMIO REY SEJONG en el 2002 resaltó el ejemplo de la solidaridad de Cuba al compartir experiencias y a participar, en forma destacada en el desarrollo del sistema no formal de educación de Haití, extendiendo menciones en el 2003 a la Cátedra de Alfabetización y Educación para Jóvenes y Adultos del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño.

Según la UNESCO una persona es analfabeta cuando no puede leer ni escribir una breve frase sobre su vida cotidiana. Sin embargo existen centenares de millones de analfabetos funcionales, es decir, personas que saben leer y escribir una frase sencilla pero que no van más allá de eso. Por eso amigo mío me uno al concepto del pedagogo brasileño Paulo Freire: “La alfabetización es más, mucho más que leer y escribir.

Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento. Por eso no se deben detener los esfuerzos de los Gobiernos y la cooperación internacional en este sentido”

Del autor: