Protección al consumidor en tiempos de Covid-19

Se habla siempre de la importancia de la protección de los derechos del consumidor, tanto en establecimientos estatales como del sector de trabajo por cuenta propia.

En tiempos de Coronavirus la protección al consumidor, incluye además las medidas higiénicas en los establecimientos, para proteger nuestra salud y la de cada cliente.

La Fiscalía General de la República tomó acciones de control en varias provincias, con particular énfasis en La Habana, como, por ejemplo, las realizadas en mercados agropecuarios, donde se han detectado violaciones relacionadas con el irrespeto de medidas higiénico-sanitarias, la protección al consumidor y con la presencia en almacenes de productos que debían estar a la venta a la población.

La legalidad se impone, en estos momentos, donde enfrentamos como muchos otros países, una crisis sanitaria y económica. Son tiempos donde acaparar y revender no pueden tener cabida, porque todos tenemos derecho a la mercancía, y por ende, se lucha para ello.

En cuanto a las medidas aplicadas a San Antonio de los Baños, se ha visto un respeto en las entidades comerciales por los derechos del consumidor, pues se han regulado muchos productos de alta demanda, y con ello, se eliminaron las reventas, incluso, en las nuevas tiendas en moneda libremente convertible, se aboga por esta norma.

Por otro lado, sí debemos reflexionar en torno a la higiene. Un tema que preocupa pues al coronavirus solo se frena con la higiene y el distanciamiento social. No obstante, caminar por la avenida 41 por ejemplo, es ver locales con pomos de hipoclorito en desuso, las personas se aglomeran en una cafetería, sin nasobuco, las propias dependientes no lo usan, se manipula dinero, vasos, platos, y muy pocos se lavan las manos antes de consumir. Y ahí están los carteles, para la visita, que indican hacer todo lo que no se está haciendo. Igualmente, se deben extremar las medidas de todos los elaboradores de alimentos, que también he visto sin mascarilla, en algunas ocasiones.

Pero no tengo que ser yo la que vea y denuncie. Se trata de conciencia, de percepción de riesgo. Los trabajadores estatales y cuentapropistas tienen un servicio que prestar, pero sobre todo una responsabilidad con sus clientes.

Tengamos en cuenta que proteger al consumidor es también cuidar su salud, la nuestra, la de todos.

 

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