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San Antonio de los Baños, Artemisa,Cuba.- En su constante afán de proveer las bases científicas-técnicas para el desarrollo de la cadena productiva del tabaco con eficiencia y eficacia, el Instituto de Investigaciones del Tabaco de San Antonio de los Baños contribuye satisfactoriamente al enfrentamiento de problemáticas y demandas del sector en el país.
Dicho propósito hoy se consigue a través de la ejecución de proyectos de investigación desarrollo e innovación, la comercialización de los resultados procedentes de los mismos, así como otros servicios que brinda el centro, asociados a la agroindustria tabacalera.
Una de las principales líneas de investigación del instituto está relacionada con el uso creciente e indiscriminado de productos nocivos que afectan al hombre y al medio ambiente. Según publica la revista Cuba Tabaco, en el Volumen 17,buscar soluciones para desarrollar una agricultura con mayor base orgánica es prioridad de estos tiempos y sobre tal variante consiste la investigación realizada por los especialistas Ing. Antonio Núñez Mansito; Msc Ing. Guillermo Quintana Vara; Msc Leonardo Hurtado Luna y Msc Isidoro Martínez Morales. Esta lleva por nombre “Producción de tabaco orgánico para rama en suelo pardo sialítico como alternativa sostenible para la agricultura”.
El proyecto se ejecutó en un suelo pardo sialítico, con más de cinco años de barbecho, cuyo objetivo era producir tabaco orgánico en rama, cultivado al sol con rendimiento y calidad aceptables. El diseño experimental incluyó seis variantes resultantes de la combinación de tres dosis de cachaza como abono orgánico (6 t/ha; 10 t/ha y 14 t/ha), con dos alturas de desbotone (14 y 16 hojas), y un testigo de producción. El área se rodeó de barreras vivas, formadas por los cultivos crotalaria, girasol y maíz, para lograr el establecimiento de un buen control biológico natural principalmente por predadores y parasitoides.
Apunta la publicación que los resultados indicaron que se obtuvieron mejores rendimientos y calidad de la hoja del tabaco con la aplicación de la tecnología convencional. No obstante, las variantes orgánicas mostraron producciones de tabaco aceptables que se comparan con la media nacional.
En cuanto a la combustibilidad, no se produjeron diferencias significativas en ninguna de las variantes diseñadas. Para todos los casos, el mínimo de segundos promedio fue superior a 20 s que es el tiempo establecido por el Ministerio de la Agricultura (Minag) para calificar al tabaco fermentado con la categoría de excelente.
Entre las consideraciones finales luego del pertinente estudio, los investigadores llegaron a la conclusión con este proyecto que la tecnología convencional permite mejores rendimientos y calidad en las hojas de tabaco. En sentido general, las aplicaciones de productos químicos incrementan el contenido de residuales en el suelo y sus consecuencias pueden decrecer si se emplean medios alternativos que además de ser sanos, posibilitan la comercialización del producto a precios más elevados.
Esta investigación, una de las más destacadas en los últimos años repercute en el cumplimiento de los objetivos estratégicos del centro científico ariguanabense y del resto de las estaciones experimentales radicadas en varios puntos geográficos del país. Sus resultados apuntan una vez más al empleo de productos orgánicos porque los procesos deben ser tan naturales como la propia tierra donde se cultiva.

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