Eso se aprende

Los medios de comunicación abordan con frecuencia las consecuencias del abuso del consumo de alcohol, sin embargo, a nivel internacional, cada vez aumenta el número de jóvenes que comienzan a ingerir esta droga.
De acuerdo con el Dr. Ricardo González, Presidente de la Sociedad Cubana de Psiquiatría, Profesor Jefe del Servicio de Alcoholismo y otras toxicomanías del Hospital Psiquiátrico de la Habana, cuando se habla de drogas, se piensa mayormente en sustancias como la cocaína o marihuana, pero… en esta clasificación entran algunos medicamentos de prescripción y uso facultativo, y las llamadas drogas legales, como el tabaco y el alcohol.
Nadie nace alcohólico. Eso “se aprende”, afirma González, aunque la herencia sí puede aumentar la vulnerabilidad ante los efectos del alcohol o contribuir a la aparición de otras enfermedades que predispongan al consumo, como la depresión o la ansiedad; entonces se habla de herencia indirecta.
Pero el principal motivador del abuso de alcohol durante la adolescencia es la convivencia frecuente con consumidores habituales. En esa etapa se inicia el proceso para convertirse en futuros adictos, pues el niño enfrenta cambios cruciales en su vida que pueden afectar su autoestima, provocar angustia y frustración, que detonada por el alcohol puede manifestarse de modos muy destructivos.
Aun así, el alcohol es la más subvalorada de las drogas, sin tener en cuenta su papel como droga portera al consumo de otras sustancias, ni su nociva repercusión sobre las relaciones interpersonales, afectando además a familiares, cónyuges, amigos, compañeros de trabajo, incluso a desconocidos, concluye el especialista.
De manera que, es preciso dialogar con los jóvenes -una y otra vez- sobre las terribles consecuencias del abuso de alcohol. Ayudarles a comprender que bajo los efectos del alcohol se pierde la capacidad de razonar y de tomar decisiones acertadas. Enseñarles que recurrir al alcohol para afrontar un problema, creará otros.
Pero… conversar, aconsejar, orientar y repetir no valen de nada si el ejemplo es otro. Cualquier actitud negativa que el niño observe con frecuencia en su hogar, se convierte para él en algo normal. Algunos padres ”sin querer”, imparten las primeras ”clases de alcoholismo”, pues ellos constituyen el patrón más cercano de quien los niños toman las virtudes, pero también las debilidades.
Así lo evidencia el siguiente testimonio ofrecido por uno de los integrantes del Grupo Alcohólicos Anónimos del Ariguanabo.

Sin embargo, si los hijos observan conductas apropiadas, adquirirán valores que no les permitirán dejarse influenciar por ciertos amigos u otras personas cercanas a él.
Sin dudas, los padres y la familia tienen el deber de orientarlos, aconsejarlos, ¿y por qué no?, ‘’controlarlos’’, una palabra que rechazan a menudo los adolescentes, pero… pienso que, si se realiza con discreción y sin invadir su privacidad, podría ayudar a prever cualquier cambio negativo en su comportamiento habitual.
Considero que el alcoholismo, a diferencia de otras enfermedades, no necesita de pruebas rigurosas para diagnosticarlo, sus síntomas se observan a simple vista, solo hay que estar atentos a la conducta y el proceder del joven.
Pero en la vida de los jóvenes no solo existe la familia para guiarlos, las instituciones escolares y otros organismos también juegan un papel elemental. En Cuba muchas son las estrategias que desarrolla el el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) encaminadas a la prevención. En particular, nuestro municipio San Antonio de los Baños cuenta con personal especializado encargado de llevar a cabo los diferentes programas con el objetivo de prevenir las adicciones, a través del Grupo de Prevención y Atención a las Adicciones, en el Centro Comunitario de Salud Mental del Ariguanabo.
Realmente mucho se hace pero, pienso que sería conveniente crear alternativas educacionales -atractivas-. Los jóvenes tienen sus características propias de la edad, por tanto es necesario salir del marco de las charlas y conversatorios, que en la mayoría de los casos no escuchan. Para ello, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y el Ministerio de Educación (MINED) deben estar mucho más unidos. Existen fuentes inagotables de investigaciones realizadas por especialistas en la materia que bien podrían ser material de estudio (testimonios, entrevistas…) para las nuevas generaciones, en aras de insistir en la prevención de esta terrible enfermedad, que comienza entre risas y termina entre lágrimas.
Fuente:
Entrevista realizada al Dr. Ricardo González y Menéndez, Presidente de la Sociedad Cubana de Psiquiatría, Profesor Jefe del Servicio de Alcoholismo y otras toxicomanías del Hospital Psiquiátrico de la Habana, publicada en Granma Digital.

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