Hace sesenta y dos años, comandos del Directorio Revolucionario atacaron el Palacio Presidencial y tomaron la emisora Radio Reloj. Parte del comando de asalto cayó peleando en el interior de la madriguera del tirano Fulgencio Batista. Solo veintiséis combatientes pudieron escapar, muchos de ellos mal heridos. Las ametralladoras instaladas en la azotea alcanzaron a varios que se retiraban por el parque ubicado en la parte trasera del Palacio.
La toma de Radio Reloj, segundo objetivo de las acciones del 13 de marzo de 1957, se realizó casi simultáneamente con el asalto al Palacio Presidencial. José Antonio Echeverría, Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria y Secretario General del Directorio Revolucionario, informó sobre los sucesos. En la acción participaron catorce personas. Poco después, José Antonio resultó muerto a un costado de la Universidad cuando el automóvil en que viajaba fue interceptado por una patrulla policiaca. EI propósito de las acciones era desconcertar al régimen con el ajusticiamiento de Batista.
Posteriormente serían entregadas las armas al pueblo, convocado por medio de Radio Reloj, para tomar otros puntos de la ciudad como el Cuartel Maestre de la Policía y varias estaciones de policía hasta dominar la capital. El saldo de las acciones fue de veinticuatro asaltantes al Palacio. Otros dos resultaron asesinados en los días posteriores. Fructuoso Rodríguez Pérez, Juan Pedro Carbó Serviá, José Machado Rodríguez y Joe Westbrook Rosales sobrevivieron a las acciones del 13 de marzo pero fueron masacrados el 20 de abril de 1957, en el edificio de la calle Humboldt número siete.
La guarnición del Palacio Presidencial era de 200 hombres, seis ametralladoras calibre treinta, cuatro calibre cincuenta, sesenta y nueve subametralladoras Thompson, nueve fusiles M-1 y casi trescientas pistolas. No obstante las fuerzas del Directorio Revolucionario le ocasionaron cinco muertos y veintiocho heridos. La represión del régimen batistiano cayó sobre personas inocentes como el abogado Pelayo Cuervo Navarro, cuyo cuerpo sin vida apareció en un lugar de la capital conocido como El Laguito.