El reloj de la Iglesia de San Antonio de los Baños

En esta ocasión conocerán sobre el reloj  de la Iglesia de San Antonio de los Baños. Sus antecedentes se enmarcan cuando en 1869 fue donado un reloj por el Conde de Palatino, Don Gregorio González Morales, para ser instalado en el frente del edificio del Ayuntamiento que en la actualidad ocupan oficinas del Poder Popular Municipal.

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Historia Aborigen del Ariguanabo

Don Fernando Ortiz- estudioso e investigador en nuestro país de los fundamentos y formación de la nacionalidad cubana- expresó  que el “cubano es donde se mezclan, como el tradicional ajiaco, todas las razas y culturas que conforman nuestra actual idiosincrasia” y San Antonio de los Baños también tiene su propia cultura, igualmente expresó: pocos países habrá como el cubano, donde en un espacio tan reducido, en un tiempo tan breve y en concurrencias inmigratorias tan constantes y caudalosas se hayan cruzado razas más dispares.

La presencia aborigen en el Ariguanabo, legó a nuestra cultura valores  y costumbres, a la nacionalidad cubana, fue diversa y contemplaba a comunidades de distintos niveles de desarrollo. Los de mayor progreso eran los Taínos, tenían rudimentarios conocimientos de agricultura, sembraban yuca, frijoles, ají entre otros cultivos; esto trajo como consecuencia alimentos más o menos seguros, dedicándose así a elevar sus horizontes culturales y espirituales.

Entre los objetos rituales poseían dagas ceremoniales, cuentas colgantes, dientes de tiburón, objetos de cuarzo pulimentados, bolas de piedra, las que se asocian generalmente a enterramientos. La mayoría de estas comunidades aborígenes vivían al aire libre, en campamentos improvisados, pero  también construían aldeas con plazas. En el centro realizaban las ceremonias rituales, entre ellas se tomaban bebidas fermentadas y se hacía el ritual de la alcoba, donde el cacique y el behíque  (brujo) aspiraban polvos alucinógenos mezclados con tabaco, para establecer la comunicación con los dioses.

También se bailaba y se cantaban los areítos a través de los cuales se transmitía información y recordaban hechos importantes para la memoria colectiva, practicaban un juego parecido a la pelota, en el que participaban 20 ó 30 personas de ambos sexos.

A partir de la llegada de los españoles a estas tierras , su inmediata conquista y colonización mediante fuerza y el engaño, se aprovecharon de la superioridad bélica, pues los aborígenes eran pacíficos y laboriosos. A pesar de varias acciones de resistencia, al final se impuso el mayor grado de desarrollo de los europeos.

 

Las costumbres de los aborígenes asentados en las tierras del fértil valle del Ariguanabo, eran distintas a la de los colonizadores, su religión y sus dioses no eran los mismos, por ello desde los primeros momentos entraron en contradicción.

Un ejemplo de esto fue el uso de las cuevas, consideradas recintos sagrados. En ellas, muchas veces enterraban a sus muertos, esculpían estatuillas, realizaban pictografías de tipo abstracto y rendían culto a sus dioses.

Entre los dioses adorados por nuestros primitivos se encontraba Guabancex, un espíritu femenino que cuando se encolerizaba hacía mover el viento, el agua, y arrancaba casas y árboles. Este dios se asociaba a los huracanes, los truenos y los aguaceros tropicales, fenómenos frecuentes en el Caribe.

Cristóbal Colón, caracterizó a estos aborígenes como agricultores y ceramistas, perteneciendo al grupo más avanzado de los pobladores de Cuba, eran indios procedentes de América del Sur, sembraban  tabaco, yuca, maíz, boniato, hacían casabe y fumaban tabaco.

Este grupo de aborígenes cubanos eran los llamados Taínos y dormían en hamacas, fabricaban hachas de piedra, canoas, vivían en casas de madera y hojas de palma, pescaban con guaicán o pez pega, con anzuelos fabricados de espinas de pescado y huesos. Cazaban judías, almiquíes, majáes, palomas, iguanas, patos, tortugas, careyes, cangrejos y moluscos marinos, entre otras especies.

Estos indios eran de estatura baja, extremidades cortas, pómulos salientes, piel de color aceitunado, pelo lacio y ojos hermosos. Gracias a cronistas como Colón y el sacerdote Bartolomé de las Casas, así como la labor de los arqueólogos, han llegado a nuestros días referencias sobre algunas de sus costumbres. Así sabemos de una actividad favorita entre ellos: sus areítos, también tenían gran aptitud para el baile y su canto era dulce. En el valle ariguanabense se han encontrado restos arqueológicos de estos grupos.

 

Los españoles poseían los mayores progresos de la época y los aborígenes, eran más atrasados que los europeos, triunfando desde luego, en este desigual choque, los conquistadores, que en pocos años arrasaron con casi todos los pobladores nativos y su cultura.

A nuestros días han llegado sin embargo, vocablos indígenas como son: guayaba, caoba, Guanabacoa, caney, jutía, Siboney, Ariguanabo, guandambú, baracutey, batey,canoa, bohío, ajiaco, catauro, bajareque, guano, chirimoya, Cuba, entre otros.

Platos tan comunes en nuestra cocina como la yuca, el maíz, son de origen primitivo, asimismo el ají como condimento, a estos habitantes debemos la presencia en los campos del Ariguanabo del bohío, vivienda típica campesina, el caney, la barbacoa, el uso de la hamaca,  los utensilios de yagua, yarey, el guayo, el jibe y la costumbre de fumar tabaco.

En de San Antonio de los Baños existen evidencias arqueológicas de pobladores primitivos en la Cuenca Hidrográfica del Ariguanabo y su laguna. De ahí la abundancia de nombres aborígenes no repetidos en ninguna otra parte del país como Ariguanabo, (río que baña la palma), es por ello que a los pobladores de este municipio se les llama ariguanabenses.

También se reporta el hallazgo de un hacha petaloide encontrada por un profesor rural en la zona del Tumbadero. En la cueva de los Negros, situada en la meseta de Peña, margen oeste del Río Ariguanabo, se encontró un sitio neolítico y un fragmento de mortero de bauxita litificada.

Otros reportes confirman la existencia de grupos de siboneyes y taínos que permanecieron por determinado período de tiempo en el valle del Ariguanabo, las márgenes de su río y la laguna del mismo nombre aborigen.

En el centro urbano del pueblo se encontraron objetos diversos: vasijas de conchas, gubias y cucharas. Varios de estos grupos aborígenes emigraron desde el sur de la Isla hacia la costa norte, de esta forma  pasaban por el territorio ariguanabense como parte de su tránsito hacia otros lugares.

Casa de Cultura de San Antonio de los Baños

El 28 de diciembre del año 1980 y saludando de manera especial el II Congreso del Partido Comunista de Cuba, se inaugura en San Antonio de los Baños la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela.  La Casa de Cultura Ariguanabense, desde sus inicios funcionó en su actual inmueble, sito en avenida 37, número 6211, entre las calles 62 y 64.

Es una locación de principios del siglo XX que fue habitada por la familia de Armas, una de las más prestigiosas de la villa por esa época, quienes habitaron la vivienda hasta el año 1930- aproximadamente. Posterior a ello pasa a ser propiedad de la familia del conocido Doctor Balmaseda, el cual destinó una habitación para ofrecer consultas a sus pacientes. En el año 1957 los Balmaceda permutan con la familia Garma quienes tiempo después cambian la residencia con el Doctor Roig, otro prestigioso médico con consultorio privado.

En los años 80 el movimiento cultural  comienza a crecer en el país. Aumentaba con ello la necesidad de extender el arte a la comunidad. Múltiples acciones saludaban en el país el II Congreso del Partido Comunista de Cuba y en San Antonio de los Baños se fomentaba un movimiento que necesitaba especio para hacer florecer su talento. De manera inmediata comenzaron en el local los trabajos de restauración y adaptación  de las habitaciones para los fines que se perseguían. Finalmente inauguran la Casa el 28 de diciembre de 1980 con el nombre de Raymundo Valenzuela- en honor al relevante músico ariguanabense, compositor y arreglista, director de orquesta de los bailes más famosos que acompañaban la villa en la segunda mitad del siglo XIX.

En la primera década de su existencia, la  locación se destacó por la intensa labor realizada en la formación del Movimiento de Artistas Aficionados, con el cual obtuvo numerosos premios en los festivales que comenzaban a fomentarse en el país con el auspicio de organizaciones como la de Pioneros José Martí, la Estudiantil de la Enseñanza Media y la Universitaria, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y la Central Obrera.

Cuatro grupos emanados del movimiento obrero facilitaban presentaciones escénicas cada semana con un estreno al finalizar cada mes. Otras manifestaciones como las Artes Plásticas y de manera particular la pintura, la música con realce para el género campesino y la literatura con la integración de aficionados al taller Municipal César Vallejo, incrementaron el quehacer vocacional y de formación en la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela.

A partir del año 1990 se produce un cambio en las funciones de la instalación. El desmoronamiento del campo socialista y el recrudecimiento del período especial llevan a tomar medidas para ampliar el concepto de la cultura. Se implantaron 11 aspectos que rigieron el accionar de estas instalaciones en el país, con ello también se amplió y fortaleció el Movimiento de Artistas Aficionados y los instructores de arte revitalizaron su quehacer. En 1994 la Casa de Cultura ariguanabense se declara Centro Modelo y mejor colectivo a nivel nacional. Volveremos con más en una nueva emisión.

En el año 1995 la Casa de Cultura ratifica su condición de centro Modelo y Mejor Colectivo a nivel Nacional.

Cumplía ya sus quince años de fundada y su meritoria labor hizo que el Comité Municipal del Partido extendiera numerosos reconocimientos. Nuevos lauros engrosaron los archivos de la instalación en los años posteriores: en 1996, el órgano Local del Poder Popular y su asamblea municipal le otorgaron un diploma como Mejor Centro en la creación del arte y la cultura de la localidad.

Durante toda la década de los noventa, la institución  ariguanabense mantuvo la condición de Mejor Colectivo a nivel de país y Centro Modelo. Su prestigio se consolidó ante los organismos políticos, la dirección y el Ministerio de Cultura. Con satisfacción se puede hablar de un estrecho contacto con el actual ministro, el compañero Abel Prieto  quien se interesa con frecuencia por el desarrollo cultural de la instalación- generadora de un protagonismo artístico que emana desde la comunidad.

Entrando el año 2000 el trabajo socio-cultural crece notoriamente. Los consejos populares rurales notan la presencia de los promotores que llevan talento a los más apartados sitios de las comunidades en el campo. De igual modo se fortaleció  considerablemente el movimiento de animación cultural urbano con la sistemática presentación de actividades en centros laborales, escuelas, barrios y parques. La labor de los trabajadores de la casa de cultura cumplió también una función  preventiva a través de acciones dedicadas a la lucha contra las drogas y la prostitución.Vanguardia Provincial en cuanto al trabajo comunitario resultó ser la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela a principios del año 2000. La instalación cultural ariguanabense, consolida para esta etapa su prestigio a diversas instancias. En el 2001 inicia el trabajo por el método e la Dirección por Objetivos con lo cual hace más práctica y viable su función institucional. Un año después alcanza la condición de Colectivo Vanguardia Nacional del sector de la cultura.

Con su  Movimiento de Artistas Aficionados, la Casa de Cultura ariguanabense se insertó, desde los inicios, a las Tribunas Antiimperialistas que como parte de la Batalla de Ideas llevó a cabo el pueblo cubano hasta lograr la devolución a la patria del niño Elián González. En el 2003 inicia un fuerte trabajo por rescatar en la villa tradiciones perdidas lo cual propició un crecimiento notable de los artistas y creadores aficionados; aparejado a ello se incrementa la superación del personal que labora en el centro.  

Para el 2004, escritores del taller literario César Vallejo logran publicar sus libros. En esta etapa el Festival Nacional de Pioneros Aficionados premia el talento de un creador del taller infantil con la publicación de su obra en la Revista Habáname;  La ilustración de la creación premiada estuvo a cargo de una pequeña que recibía la orientación vocacional a través de los talleres de artes plásticas de la propia instalación cultural. Ese año egresan los primeros alumnos de la formadora provincial de Instructores de Arte 13 de Marzo quienes contaron con el apoyo y asesoría del personal de la Casa de Cultura Local. Los años venideros se dedicaron a fortalecer desde la comunidad una cultura general e integral en busca de fortalecer la identidad del territorio.

El alto nivel participativo de la población en los talleres artísticos-literarios, se puede valorar de especial relevancia e impacto social, cuestión que se avala por la cantidad de premios que cada año alcanza en eventos de diversas magnitudes. Se puede mencionar en igual rango la atención a programas especiales entre ellos: el acercamiento a los discapacitados, a instalaciones de salud, así como,  las acciones por la conservación y cuidado al medio ambiente, la prevención social, el turismo cultural y la extensión universitaria. Cada año resalta el centro en la emulación que en La Habana saluda la efeméride del Moncada.

En la actualidad, los trabajadores de la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela, continúan ratificando su condición de Colectivo Vanguardia Nacional. Cuentan con una fuerza altamente capacitada, procedente, en su gran mayoría de la Escuela Provincial de Instructores de Arte 13 de Marzo, muchos de ellos, con grado superior en la especialidad, alcanzado a través de la Universalización de la Enseñanza.

Nombres como Mercedes Valdés, Daniel Arango o Sandalio Camblor, se escuchan entre los que han logrado publicar obras desde el taller literario César Vallejo. Veteranos como Beatriz Leipín, Marideli Miqueli, Marcia Rodríguez, o María Josefa,  continúan aportando lauros al quehacer artístico- cultural de la instalación. No podemos sin embargo pasar por alto a jóvenes figuras que como instructores han extrapolado su talento a otras latitudes, tal es el caso de Deyvis Toledo, miembro de la Brigada Artística José Martí.

Empresa de telecomunicaciones en San Antonio de los Baños

El  ya extinto historiador de la localidad José Rafael Lauzán registró en sus archivos personales que la  instalación del sistema telefónico en el territorio fue autorizada en marzo de 1913  luego de más de un año de oposición y tras haber ordenado retirar los postes que habían sido situados en la ciudad para tales fines. Al concluir el año señalado, ya se contaba con una pizarra de operaciones de 50 líneas, cuya evolución era manual; se ubicaba en Máximo Gómez, hoy calle 58 entre las  avenidas 41 y 39- por aquella época en Martí y Máximo Gómez.

Para el año 1942, el Centro Telefónico ariguanabense moderniza su técnica de batería central y se instalan los FTR, conocidos también como teléfonos sin disco. Se trata de un equipo que al ser descolgado emitía en la pizarra una señal lumínica que indicaba la acción del cliente. Por aquellos años, la historia registra nombres como el de Dolores González quien fungía como jefa de la central y era auxiliada por su hija Pilar. Más tarde se le asigna a la villa ariguanabense el código 085 para facilitar la comunicación con los usuarios de Ciudad de La Habana.

Entrado el año 1952 hay instalados en el municipio 155 teléfonos, registrados en su gran mayoría en instalaciones del comercio, la industria y el trabajo de oficinas; 15 de estos aparatos se localizaban en fincas rurales y 38 ofrecían servicios a propietarios particulares. Poco después  se automatiza la técnica y se incorpora  el 07- código que le da salida al discado directo hacia la capital del país. Todos estos cambios ocurren en el edificio de avenida 41 entre las calles  56 y 58, lugar de donde se emiten en la actualidad las señales de  nuestra emisora Radio Ariguanabo.

Una fatídica noche de año 1960, el compañero Octavio Olivera realizaba sus funciones como operador de guardia de noche. Octavio resaltaba en el colectivo por su grado de responsabilidad y actitud revolucionaria- elementos que distinguían en él un cúmulo de positivas cualidades. Esa noche, mientras trata de aplacar una pelea generada por el ambiente de las fiestas populares, Octavio Olivera fallece. A partir de ese momento y como modo de recordar al intachable trabajador, el Centro Telefónico ariguanabense lleva ese nombre.

A mediados de la década del 60, los telecomunicadores ariguanabenses se instalan en una locación ubicada en avenida 39, entre 68 y 41 es entonces que  se prepara a un personal para atender la planta de procedencia húngara que acababa de ser instalada en el nuevo centro. Los trabajadores bajo la dirección de Ada Cruz Hernández, fueron capacitados en Güines que disfrutaba ya de la tecnología. En saludo a la efeméride del Moncada, el 26 de Julio de 1968, queda inaugurado un  nuevo centro telefónico en San Antonio de los Baños.

Varias locaciones atesoraron el empeño de su colectivo hasta el año 1968, momento en que se inaugura la planta que ocupan en la actualidad, aunque el paso de los años ha exigido reformas en respuesta a los cambios tecnológicos que experimenta la telefonía a nivel internacional. La estructura del edificio permitía mantener en la parte alta el salón de tráfico, el cual contaba en sus inicios con 6 posiciones llegando a alcanzar 12. Se encontraba en él además la planta local, el salón de descanso, el nombrado CMT y el cuarto de las baterías.  En los bajos del edificio se localizaba  el local de los reparadores y la planta auxiliar. El personal tenía entrada principal  por avenida 39; el departamento con salida por calle 68 se dedicaba a los asuntos de la Oficina Comercial. En ave 41, frente al parque, radicaba la oficina de Correos- entidad que también responde al sindicato de las comunicaciones, sus trabajadores permanecieron allí hasta el 1 de enero de 1981, momento en que se inaugura la nueva agencia de correos y telégrafos  en el local que ocupa actualmente.

Los primeros indicios de crecimiento del centro telefónico ariguanabense se palpan en el año 1970, fecha en que cierra su similar de Vereda Nueva  y sus usuarios comienzan a ser atendidos por las operadoras de San Antonio de los Baños.

Con este movimiento se incrementan las líneas y las posiciones de operadoras. Se hizo necesario entonces habilitar varios frentes de capacitación.

Dentro de otros importantes elementos a la hora de abordar la historia del Centro Telefónico de  este territorio debemos tener en cuenta la transferencia de los usuarios de Vereda Nueva en el año 1970, y con ello el notable incremento de líneas y operadoras al servicio del cliente. Esto motivó la impartición de cursos para capacitar al personal que se enfrentaba a importantes transformaciones. En lo fundamental fueron habilitadas nuevas operadoras y las ya existentes aumentaron su preparación. Otros cambios fueron necesarios, entre ellos, el traslado de local del CMT y del Departamento de Comercial, movimientos ocurridos sobre la base de crear una nueva estructura que favoreciera la organización laboral del centro. Por esta fecha también se crea un consejo administrativo para atender como un todo común a los departamentos que empezaban a surgir en el centro.

A mediados de los años 90 la telefonía en Cuba dio un giro considerable. Evidentemente las condiciones tecnológicas lograron mejorar la relación de los Centros Telefónicos con sus clientes; nace así la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba con centros agentes en todos los municipios del país , logra digitalizar su tecnología y con ello ofrecer un servicio de excelencia a sus usuarios.

ETECSA brinda servicios de telecomunicaciones, acorde a los estándares mundiales, soportados en tecnologías de avanzada. Su estructura organizativa parte de los Centros de Telecomunicaciones como célula principal de la gestión empresarial, lo que propicia la atención personalizada e integral a sus usuarios y al pueblo en general.Los trabajadores de la Empresa de Telecomunicaciones forman equipos de profesionales que buscan soluciones creativas a los problemas. El sentido de pertenencia, la motivación y un clima laboral de confianza sustentado sobre las sólidas bases del respeto, caracterizan el desempeño del colectivo y su más importante perfil empresarial.

En la actualidad el Centro de Telecomunicaciones Asociados en San Antonio extiende sus servicios. Dentro de los más comunes podemos mencionar los relacionados con la telefonía fija, la móvil; los de transmisión de datos e INTERNET; información y asistencia al cliente; los de telecomunicaciones internacionales y otros que incluyen las soluciones integrales y la comercialización,

En estos momentos ETECSA en el  Ariguanabo se encuentra enfrascada en un proceso de reorganización que persigue garantizar una mayor correspondencia entre los planes estratégicos y operativos de las actividades fundamentales que se traza la Empresa, esto se puede definir en los frentes fundamentales de Comercial, desarrollo y operación de la red. Llega también el esfuerzo de su colectivo a la necesidad de optimizar las actividades de soportes y ganar en flexibilidad para asimilar situaciones de contingencia.

Desde la conformación de la Empresa mixta, se trabaja en  tres versiones básicas de un logotipo que se aplica en función del formato que se utilice, puede ser horizontal, piramidal y circular. El empleo de cada una de estas formas, así como sus aplicaciones están debidamente estandarizados. La versión más generalizada para su documentación es la horizontal y los colores corporativos  son el azul y el negro. Poseen un lema comercial que se hace extensivo a todos los centros asociados del país: “En línea con el mundo”.

Niceto Pérez

Líder campesino cubano  Niceto PérezLíder campesino cubano Niceto Pérez English Version

Niceto Pérez nació en Güira de Melena el 27 de marzo de 1908, según los documentos oficiales de la historiadora Ana Martha Carvajal, directora del Museo municipal de Güira de Melena quien explica además que el nombre real del líder campesino era Aniceto Pérez.

Proveniente de una familia campesina y humilde, Niceto Pérez sufrió las vicisitudes del hambre y la miseria a causa de la política explotadora y proimperialista de los gobiernos de la seudo- república.


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