En agosto de 1879, estalló en Oriente la llamada Guerra Chiquita. José Maceo y Guillermo Moncada llevaron a cabo el levantamiento armado en dicha región. Este movimiento revolucionario estaba orientado por el General Calixto García desde el extranjero, quien consideraba que era necesario la sublevación de las provincias occidentales para obtener éxito. Para ello se organizó una vasta conspiración en Vuelta Abajo, Pinar del Río y La Habana, encabezada por José Martí. Muchos ariguanabenses se vincularon a esta conspiración.