Aniversario 88 de la Radio Cubana:Personalidades de la radio cubana

English VersionDentro de las personalidades de la radio cubana conoceremos a hombres y mujeres que hicieron época y han quedado en la memoria de los oyentes. En el libro, Rostros que se escuchan, de la autoría de la periodista, locutora, guionista y directora radial, Josefa Bracero Torres aparecen como reflejo de la contribución al medio.
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Lidia Doce y Clodomira Acosta: mujeres heroicas

El 17 septiembre de 1958 fueron asesinadas Lidia Doce y Clodomira Acosta.
Lidia Doce y Clodomira Acosta Ferrals actuaban, desde el inicio de la guerra, como enlaces del Ejército Rebelde con los comandos urbanos. A principios de 1958 ambas coincidieron en La Habana, para ejecutar una tarea de la Comandancia General.
Por aquellos días habían llegado a La Habana dos mensajeras de la Sierra Maestra, primero Lydia Doce Sánchez y después, el 9 de septiembre, Clodomira Acosta Ferrales.
El 11 de septiembre, decidieron pasar la noche en una casa del Reparto Juanelo, donde también se ocultaban cuatro combatientes clandestinos. En la madrugada, producto de una delación, un grupo de esbirros, comandados por los connotados asesinos Ventura y Carratalá asaltaron la casa, asesinando en el lugar a los cuatro combatientes, y llevándose presas a Lidia y Clodomira.
 Las dos mujeres fueron interrogadas y sometidas a crueles torturas, sin lograr arrancar una sola palabra de sus labios. Al final las asesinaron e hicieron desaparecer sus cuerpos.
Al referirse a ellas, Fidel dijo: "Mujeres heroicas... Clodomira era una joven humilde, de una inteligencia y una valentía a toda prueba, junto con Lydia torturada y asesinada, pero sin que revelaran un solo secreto ni dijeran una sola palabra al enemigo".

El martir del Batallón

Bejucal, La Habana, Cuba- Marcos Espinosa Castillo nació el 4 de septiembre de 1944 en una casa situada en la calle 22 número 2212  en esta localidad, sus padres se llamaban Ramón y Estela. A los once años de edad tuvo que incorporarse a trabajar por las noches y a estudiar por las mañanas para poder subsistir. Su carácter era alegre y afable y su mayor virtud la humildad.

El primer oficio del joven fue ayudante de la carpintería situada en la calle 10 entre 3 y cinco. Luego se trasladó para la Leika donde se hacían muebles, este establecimiento hoy lleva su nombre. Allí se incorpora a las Milicias Populares y asiste a los principales entrenamientos militares que se desarrollaban debido a las constantes amenazas del imperialismo Yanki a la naciente Revolución.

El día 31 de diciembre de 1959,   Marcos Espinosa es destinado a un pelotón de milicias con el objetivo de velar por la defensa del país. El 2 de enero de 1960 sonó un disparo escapado de un fusil de un compañero y el impacto de bala le provoca la muerte a este Joven miliciano quien se hallaba en el cumplimiento de su deber en su puesto de combate.

Una tarja situada a la entrada de la carpintería que hoy lleva su nombre hace que este siempre presente en la memoria de nuestro pueblo.  

Participación quivicanera en las guerras de independencia

Los hermanos  Emiliano y Domingo Delgado González, mambises que nacieron en los límites de San Felipe y San Antonio de las Vegas se criaron en el seno de una familia donde el ideal de independencia estaba fuertemente arraigado. Sus tíos y una tía habían luchado en la guerra grande y crecieron viendo a sus hermanas mayores soltarse el pelo y colocarse una cinta azul para pasar frente a los soldados españoles como declaración de ser partidarias de la causa cubana.

Cuando toda Cuba ardía en los afanes independentistas en 1895, se organizó en Quivicán un grupo conspirador que tenía su centro en la bodega de Crisóstomo. Los hermanos Domingo y Emiliano eran parte de aquel grupo que enterado de la presencia española en La Habana tomó las armas y conformaron el Escuadrón de Quivicán. Emiliano llegó a ser el segundo al mando de la mencionada fuerza que tenía como jefe a Cristóbal Pérez. Máximo Gómez les confirió a ambos el grado de capitán después de su primer combate en tierras quivicaneras conocido por “Mi rosa”.

Herido en combate, Emiliano estuvo escondido en una cueva y su madre Manuela atravesaba las líneas españolas llevando balas y medicinas escondidas en la sayuela. En varias ocasiones la ayudó a cruzar las líneas un soldado español de 16 años de edad quien afirmaba que nada tenía en contra de los cubanos, que solo deseaba el fin de la guerra para volver a España, pues lo habían reclutado en contra de su voluntad.

Domingo entró a San Felipe de noche, lugar donde transcurrieron sus años de niñez y juventud. Allí tenía una novia a quien en más de una ocasión se las arregló para ver, pues de ella estaba muy enamorado. Un vecino lo delató y cayó acribillado a balazos en una encerrona que los españoles le tendieron junto a la ventana de su novia. Poseía al morir los grados de capitán.

Emiliano por su parte marchó con la tropa de Máximo Gómez hacia Las Villas, al igual que los restantes mambises del Batallón de Quivicán. Participó en numerosos combates. Compañeros que sobrevivieron le contaron a su madre y hermana que era valiente hasta la temeridad, siempre en busca del peligro. El quivicanero segundo jefe del escuadrón del territorio, regresaba a La Haban con las fuerzas del Coronel Adolfo del Castillo cuando cae en el combate de “La Luisa” con el grado de comandante.

El hermano menor de Emiliano y Domingo, llamado Manuel Delgado conocido por Lillo quiso alzarse con ellos; los que se opusieron al contar solo con 14 años de edad. Pero el inquieto muchacho se las arregló para encontrar el campamento insurrecto después del combate “Mi rosa” y les dijo: “Llegué y de aquí no me voy”. Por su corta edad le asignaron el cuidado de los caballos y la impedimenta. Se mantuvo siempre en la zona. El sanfelipeño Manuel González fue el único de sus hermanos que sobrevivió.

 

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