Cira Alfonso

Cira Alfonso Perara es una discapacitada ariguanabense que logró elevarse a la cima del deporte, gracias a su voluntad indoblegable. Esta mujer nació el primero de marzo de 1952 en San Antonio de los Baños, pero, por razones familiares fue registrada en Santiago de las Vegas. En el hospital Arturo Aballí se recibe como auxiliar de enfermería y más tarde, en el Politécnico de la Salud de su pueblo natal egresa de nivel medio de la propia especialidad. Cira fue además, una de las delegadas ariguanabenses al Onceno Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Fundadora de la ACLIFIM, integró su ejecutivo provincial en el frente de los deportes, la recreación y la cultura.

Durante su vida deportiva Cira Alfonso logró unas 40 medallas con elevado predominio de las preseas doradas; recibió múltiples diplomas y estímulos como modo de reconocer su brillante trayectoria competitiva en los eventos de los limitados físicos motores. Hay quienes aseguran que los tres factores determinantes para el éxito de Cira se sustentan, primero, en la existencia de una sociedad como la nuestra donde los discapacitados reciben esmerada atención, luego en la creación de la ACLIFIM como organización que defiende los intereses de este sector poblacional y tercero, a la voluntad de esta mujer, la abnegación y la entrega para elevarse a la cima, gloriosa y triunfante.

El 14 de marzo de 1980 se funda de manera oficial la ACLIFIM, de la cual Cira, registra como una de sus fundadoras. Esta organización tiene como misión la de integrar de manera plena a toda persona con discapacidad físico-motriz, con lo cual se aprovecha la capacidad física e intelectual de cada miembro, en función de la utilidad tanto individual como colectiva.

La ACLIFIM es una organización no gubernamental que abarca todas las esferas de la vida de las personas discapacitadas. De esta membresía fue fundadora y con excelentes resultados en el deporte, la ariguanabense Cira Alfonso Perera a quien dedicamos un ciclo de programas. Cira fue una niña pobre, sin ostentaciones ni privilegios, signada por la crueldad de una dolencia que le restaba capacidades físicas, en un momento en que en Cuba no había medios ni voluntad para prevenir esos males.

Durante su adolescencia y juventud, tras el afán por superarse, Cira se refugió en el estudio, cuestión que supo mezclar con las actividades deportivas, aunque no podemos dejar de reconocer su gusto por la música. Disfruta a plenitud el trabajo con los niños, lee todo cuanto llama su atención, escribe sus propias reflexiones sobre acontecimientos o experiencias personales. Cira se incorpora al movimiento deportivo desde 1980 y en 1981 participa en los primeros juegos nacionales para discapacitados.

Acumula esta ariguanabense una formidable cadena de victorias: dos medallas de oro en el Estadio Pedro Marrero fueron sus embrionarias preseas; luego llega con tres de plata en bala, disco y jabalina, durante los primeros juegos nacionales de la ACLIFIM; se repite la gloria en los restantes juegos nacionales de limitados físicos-motores hasta el año 1991 cuando en la décima edición luce tres medalla de oro en su cuello. Del 92 al 96, se separa del deporte por problemas familiares y regresa en el 97 en la modalidad de tenis de mesa. Participa además en las Copas de Mal Tiempo, titulándose campeona absoluta de todas las modalidades en las que concursó y en los paralímpicos de Caracas del año 90 aparece como una verdadera proeza deportiva.

El momento culminante en la carrera deportiva de Cira Alfonso Perera, ariguanabense a quien dedicamos una serie de programas,  fue durante los juegos Panamericanos de Venezuela de 1990. Sin embargo, la competencia más difícil de su carrera, según sus propias palabras, fue el 15 de diciembre de 2001, cuando en el estadio Julio Pérez, se hace la despedida oficial como atleta. dos días después, recibe el agasajo de su pueblo a través de una actividad organizada por el Museo Municipal José Rafael Lauzan.

Uno de los más prominentes educadores ariguanabenses, el doctor Félix Timoteo Romero de la Osa, al referirse a Cira Alfonso, lo hace desde la profundidad de los sentimientos que esta mujer logra inspirar. La describe como una persona “alegre, optimista; una deportista ejemplar, revolucionaria, trabajadora, una estrella rutilante en el firmamento del ariguanabo”. Oricela Vega por su parte, presidenta de la Asociación Cubana de Limitados Físicos Motores en la localidad, considera que Cira siempre fue “una excelente hija que adoraba a sus padres; admirada entre sus vecinos y compañeros de trabajo; insuperable como deportista y resaltaba como miembro de la ACLFIM por el cumplimiento de las tareas en cada frente asignado”. María Cristina Cruz, directora en el Círculo Infantil Semillitas del 2000, donde laboró Cira durante muchos años, opina que esta mujer es “consagrada, entusiasta, laboriosa, cumplidora y describe dentro de sus grandes amores a los niños y al deporte”.

Cira Alfonso Perera, gloria ariguanabense en la práctica de deportes para discapacitados, vivió lo que pudiéramos nombrar “grandes emociones”, experiencias que dejaron huellas imborrables, secuelas capaces de renovarse con el recuerdo de quienes bien la conocieron.

En cierta ocasión Cira declaró que su limitación física impactó muy hondo. Cuando tenía poco más de dos años padeció la poliomielitis, fue un largo periodo de intervenciones quirúrgicas y signada a una silla de ruedas viendo jugar a sus compañeros y conteniendo los deseos de correr junto a ellos.

Con las limitaciones físicas y económicas que la vida le impuso, Cira Alfonso, quien nació en San Antonio de los Baños el primero de marzo de 1952, emprende su andar por la vida con pasos agigantados. Cursa sus estudios primarios como cualquier niño de su edad: inquieta, divertida, alegre y con marcada participación en todas las actividades. Una de las razones esenciales de su vida la encontró en la enfermería de la cual egresa en el año 1983 y especialidad a la que dedicó 29 años, siempre al lado de los niños, otra de sus grandes pasiones que supo bien compartir con la práctica de deportes. 

Cira experimentó grandes emociones tras cada triunfo. Inolvidable resulta para sus admiradores la primera medalla, justo cuando comenzaron en Cuba los juegos de la ACLIFIM,- “…sentía como si el corazón se me desbocaba; quizás una lágrima humedeció la felicidad de mi sonrisa”-, declaró Cira. Emociones como esas se repetían una y otra vez, pero ninguna como cuando escaló a la cima en los Juegos PANASIR de Venezuela, luciendo una medalla dorada en su pecho en representación de los limitados cubanos. Cuando de voluntad hablemos, tendremos que pensar en esta mujer que superó obstáculos para convertirse en una gloria, modelo para sus amigos, su pareja, para las generaciones de niños que atendió como enfermera, para los Limitados Físicos Motores que encuentran en ella un ejemplo a imitar.

Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños

Resulta prácticamente imposible hablar del Círculo de Artesanos sin tener en cuenta sus antecedentes, es decir, el nacimiento en San Antonio de los Baños de otras instituciones que lastimosamente no se consolidaron. Anotaciones del doctor Vivanco, registrado dentro de los historiadores de la villa, dan fe de la existencia de un pequeño local, a principios del siglo XIX, que organizaba bailables públicos con el acompañamiento de una magra orquesta. 

La locación, ubicada en lo que entonces se nombraba calle San Diego, tenía techo de guano y los pobladores, en forma satírica, la bautizaron como “El casino de palos”; años después, al cambiar su cubierta, se le denominó: “Casino de tejas”. El 21 de Agosto de 1834, se constituye la Delegación Local de la Sociedad Patriótica o Económica Amigos del País y el 4 de mayo del propio año es aprobado el reglamento de la Sociedad Lírico-democrática, conocida también como la Filarmónica, la cual estaba integrada  por las personas más acomodadas  de la zona, entre ellas cubanos adinerados y adeptos a la corona.

Dentro de los antecedentes de la Sociedad Círculo de Artesanos, hay que tener en cuenta el criterio de Don Fernando Ortiz quien apuntó: “… en 1865, con la sociedad de artesanos comienza a desarrollarse el movimiento cooperativista en Cuba a través de las sociedades de Socorro Mutuo de San Antonio; otros historiadores se refieren a la Sociedad Recreo del Comercio y Artesanos que existía en 1864 y al parecer, el verdadero precedente de la Sociedad Círculo de Artesanos.

El 2 de septiembre de 1870, el Teniente Gobernador Don Rafael de Gerona, convoca a la construcción del Casino Español a cuyo llamado respondieron los españoles más integristas de la colonia hispana. En 1872, el Teniente Gobernador Juan Brodett y Sedano, considerado un verdadero amigo de los ariguanabenses, constituyó la Sociedad “La Sonaja”, con cabida  preferencial a los cubanos, actitud que provocó la sustitución inmediata del progresista militar y con ello la disolución de la institución. Hablamos de un período donde ya se había producido la Guerra del 68, lo cual impide cualquier manifestación de cubanía,  menos aún, la posibilidad de los criollos de reunirse en agrupaciones patrióticas. Al concluir los 10  años de cruenta batalla y firmarse el Pacto del Zanjón, Martínez Campo, de manera muy hábil, permite algunas libertades, entre ellas la posibilidad de agrupación según intereses políticos y sociales. Esto es aprovechado por los ariguanabenses  más progresistas para fundar la primera institución netamente cubana en la villa.

Nace de esta manera -el 17 de enero del año 1879 -la respetable logia masónica, “Luz Ariguanabo”, bajo la rectoría del Licenciado Francisco J Daniel y donde se agrupa un número importante de hombres en representación de lo más ilustrado de la población. Muy pronto tratan de constituir una sociedad que completara su labor en cuento al sentimiento patriótico y el estímulo del progreso ciudadano.

Dentro de los antecedentes de la Sociedad ariguanabense Círculo de Artesanos hay que mencionar a la Logia Masónica “Luz de Ariguanabo”, nacida tras concluir la Guerra de los 10 años. Esta organización tenía como principales propósitos preservar el asentimiento patriótico y estimular el progreso ciudadano, sin embargo, no lograron concretar el empeño.

Cuenta el doctor Félix Romero en su investigación: Radiografía de una Sociedad, que una noche,  se celebraba un baile en el Casino Español y un joven cubano trató de penetrar al salón, pero, a pesar de tener dinero para pagar la entrada y de estar adecuadamente vestido, no se le permitió, simplemente por ser cubano y NO adinerado. La historia no recoge el nombre del joven, pero sí sus enérgicas protestas por considerarse extranjero dentro de su propia patria. La escaramuza se hace del dominio de los jóvenes que paseaban por el parque y prontamente la protesta se convierte en un hecho colectivo que tuvieron que disolver las autoridades.

El reproche al joven cubano por no poder disfrutar del bailable en el Casino Español, llegó con total indignación a los talleres de tabaco; en uno de ellos trabajaba José B Herrera (Cheché), uno de los fundadores de la Logia Masónica y promotor de la Sociedad Laica. Cheché aprovecha la ocasión para exhortar a los hombres  a no aceptar ésta u otras discriminaciones anticubanas y sugiere crear una institución eminentemente cubana, sin otros distingos que los que exigen la decencia, donde impere un concepto igualitario de sociedad. Comienza a gestarse así lo que pasaría a la historia como Sociedad Círculo de Artesanos, escenario de importantes encuentros culturales, deportivos y patrióticos.

La idea, fue coreada de manera entusiasta por los obreros, sin embargo, alguien apuntó la escasez de recursos, a lo que Caché, el principal promotor agregó: “Se hará con la contribución de todos” y como quien predica con el ejemplo, hace el primer aporte monetario. De esta manera se acuerda crear un fondo con el aporte de 20 centavos mensuales por cada trabajador. La voz se extiende por todos los talleres de torcedores, escogidas de tabaco, despalillos y es acogida por artesanos de otros oficios, profesionales progresistas y masones. El empeño que no pudo lograr un grupo de idealistas, lo conseguiría el común esfuerzo de todo el pueblo.

Para cumplimentar la idea surgida en la fábrica donde laboraba Caché, cada taller tabacalero fue creando su propia comisión recaudadora, pero hacía falta un comité para administrar todo el dinero recogido y realizar otras gestiones pertinentes. Así se constituye una junta gestora integrada por los hombres batalladores de la idea; dentro de otros se pueden mencionar a José Herrera, Tiburcio Duque, Francisco Morales, Francisco Calderón, Manuel Trejo y Carlos Cepera. Este comité gestor se encargó de alquilar la casa, el mobiliario imprescindible y demás pormenores; se encargó además de confeccionar el programa de inauguración. Al fin, el 23 de octubre de 1881, en la casa situada en Coliseo y San Gabriel, se inaugura la Sociedad Círculo de Artesanos.

El 23 de octubre de 1881 se inaugura el Círculo de Artesanos. Se pregunta el doctor Félix Romero de la Osa en su investigación “Radiografía de una sociedad”, ¿por qué se escogió esta fecha?; todo indica que en ello mucho influyó la naturaleza, pues octubre había sido un mes terriblemente lluvioso, entonces mejoró el temporal y los artesanistas de la localidad, anhelando una pronta apertura y evitando obstáculos imprevistos, se apresuraron a marcar los festejos. Testigos presenciales describieron un mar de pueblo con inusitada alegría: hombres, mujeres, jóvenes y adultos, acudieron al punto convergente donde intercambiaron abrazos y felicitaciones. El día de la inauguración, el local alquilado con el recaudo monetario de los trabajadores y el pueblo, estaba profusamente engalanado; el programa comenzó según lo acordado. Tomó posesión la directiva provisional presidida por Manuel Prieto y Victoriano Hernández como secretario; reseña la historia la lectura de los versos inmortales de Juan Cantalapiedra; se pronunciaron fuertes discursos- llenos de esperanza redentora para Cuba y la clase obrera; fue presentada una obra dramática a cargo de Miguel Antonio Porto y dentro de otras acciones, se constituyeron secciones como: literatura, declamación y enseñanza, al frente de las cuales aparecían distinguidos nombres.

Desde ese día, los artesanistas ariguanabenses fortalecieron su trabajo en dos vertientes: recaudar fondos para sostener la casona y poner en marcha un movimiento de superación social y patriótica para el bienestar de toda la población.  

Desde el mismo nacimiento de la Sociedad Círculo de Artesanos, se trabajó fuertemente en la recaudación de fondos para sostener el inmueble, del cual había que pagar la renta mensual, el mobiliario, adecuar el escenario, adquirir estanterías para la colocación de los libros y concretar otras necesidades materiales, además de poner en marcha el movimiento de superación patriótico-social de la población en general.

La recolección de libros fue emprendida acorde al pensamiento progresista que se sustentaba. Muy pronto la biblioteca llegó a reunir más de 4 mil ejemplares, siendo Francisco Javier Balmaseda  su máximo impulsor y mayor contribuyente. Esta se considera la primera biblioteca pública de San Antonio de los Baños, abierta a toda la población sin distinción de raza y fueran o no asociadas al Círculo de Artesanos. Se crearon además periódicos y revistas que revivieron la vida social de la localidad.

Si hacemos un análisis irreflexivo de la época sobre la base de los criterios actuales, pudiéramos hablar de rasgos de discriminación racial, razonemos sin embargo que Carlos Manuel de Céspedes concede la libertad a sus esclavos antes del nacimiento de la Sociedad Círculo de Artesanos,  pero, la abolición de la esclavitud no se hace efectiva por la leyes coloniales hasta años más tarde. Además, los prejuicios ya sean religiosos, sociales o provocados por los problemas raciales, no se eliminan por decreto, por lo que sería injusto exigirle a estos hombres lo que estaba más allá de sus posibilidades reales. No obstante, para remediar esta exclusión, los artesanistas convocaron a los hombres más representativos de la raza negra y los instaron a fundar su propia sociedad.

Aunque no se puedan juzgar por ello, quienes presidían la Sociedad Círculo de Artesanos en sus inicios, dejaban entrever rasgos de exclusivismo racial. De esta manera, el 23 mayo de 1890, quedó inaugurada la Sociedad “El progreso” y con ella, nació una nueva escuela nocturna, laica, gratuita, cuyos maestros eran los mismos que impartían docencia en el Círculo de Artesanos y bajo idénticas condiciones de NO recibir salario por ello.

Entretanto, la Sociedad Círculo de Artesanos no cesaba en su bien logrado empeño de organizar eventos de disímiles magnitudes. La sección de Literatura organizaba veladas con la presencia de oradores; la de Música auspiciaba las nombradas Estudiantinas y ofrecía conciertos- tanto  instrumentales como vocales; el apartado de Declamación, presidido por Miguel Antonio Porto- periodista, poeta, narrador, actor y dramaturgo- llevaba a escena obras en pulidos y románticos versos que alternaban con recitales mezclados entre música y poesía.

Destacadas figuras de la intelectualidad cubana desfilaron por la Sociedad ariguanabense Círculo de Artesanos, entre ellas, Cortina, Zambrana, Varona y Sanguily. Era escenario de una profunda divulgación cultural sin precedentes en el Ariguanabo; su influencia llegó a otros aspectos cívicos y patrióticos. Todos los historiadores hacen referencia al cambio de local del Círculo de Artesanos, pero ninguno precisa la fecha; solo el periódico “Ariguanabo”, en su edición del 11 de marzo de 1885, cedido por Rafael Rodríguez Ortiz, menciona el traslado a San Miguel y Coliseo, su actual ubicación.

El destacado profesor ariguanabense, doctor Félix Romero de la Osa, en su investigación “Radiografía de una sociedad”, la cual nos sirve de soporte para la confección de los presentes materiales históricos, reseña un dato curioso: según certificación del órgano provincial del Poder Popular en la otrora provincia de La Habana, el Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños fue inscripto el 22 de septiembre de 1888; es válida la aclaración para aquellas personas que no da como verídico más de lo que consta en documentos oficiales. La diferencia en fechas se debe al funcionamiento “clandestino” de la sociedad durante cinco años, sobre lo cual, no se encuentra explicaciones convincentes.

La nueva locación del Círculo de Artesanos, habilitada en marzo de 1885 en San Miguel y Coliseo, su actual ubicación, contaba con mejores perspectivas de servicios a la comunidad; desde allí, se incrementó la lucha en defensa del proletariado. El periódico “El Ariguanabo” con fecha 28 de noviembre de 1886, publicó en su sesión “Rumores”: “El 24 del corriente tuvo lugar en el Círculo de Artesanos una reunión de tabaqueros en la que se trató de allegar recursos para los huelguistas de La Habana, haciendo uso de la palabra los señores Doctor Antonio Fernández y Doctor Enrique Messonier abriéndose una comisión para la recolecta”.

Tanto el señor Fernández como Messonier, eran significativas figuras en las luchas obreras, siendo el segundo, uno de los iniciadores del movimiento proletario cubano. Ambos colaboran con los huelguistas de Tampa en cayo Hueso y otras ciudades de la Florida, gesto que hoy pudiéramos calificar como internacionalismo proletario.  En la próxima emisión nos acercaremos a una nueva etapa de La Sociedad ariguanabense Círculo de Artesanos.

Dejando atrás el viejo caserón inaugural de San Gabriel, nos trasladamos al nuevo edificio de la calle San Miguel, lugar que ocupa desde el año 1886 la Sociedad Círculo de Artesanos. Nuevas necesidades aparecerían con esta locación, incluida la adaptación de un local aledaño para sala de teatro. De pronto, otra muestra de generosidad por el destino de la clase obrera embarga a los ariguanabenses de la época; a solo días de su traslado, el periódico el Ariguanabo publica la campaña emprendida para socorrer a los 1200 tabaqueros que se quedaron sin trabajo en Cayo Hueso y a las familias sin hogar, luego de un incendio ocurrido el 30 de marzo de 1886.

La autoridades coloniales no ignoraban lo que se hacía en el Círculo de Artesanos  para alentar las ansias de cubanía; por ello, en el estallido de la Guerra del 95, la Corona envía un escuadrón de dragones al mando del General Luque, quien toma por asalto la Sociedad haciendo cuartel de sus salones, caballeriza de su patio y quemando los papeles de su archivo; igual destino corren los libros de la biblioteca. Si algo se salvó fue porque las manos amigas del español, Eliseo Gómez, rescató a tiempo parte de la documentación y las tuvo a buen recaudo hasta culminar la contienda. Pasados los años de la sangrienta guerra, con los horrores de la reconcentración y la paz mediatizada por la intervención norteamericana- frustrante de los anhelos de independencia de los cubanos-, arribamos a la república castrada por la Enmienda Platt, aquí también los artesanistas del Ariguanabo jugaron un rol determinante. Espere un próximo contacto sobre este interesante tema.

La Sociedad Círculo de Artesanos, se suma a los festejos del 20 de mayo de 1902, fecha en que se instaura la República en Cuba. A partir de ese instante comienza una etapa de reconstrucción para los artesanistas del Ariguanabo. En 1904 se funda el Círculo de Trabajadores con lo cual se delimitan los campos e intereses. En la Sociedad continúan las labores de cultura, recreación, deportes y empeños cívicos en beneficio del progreso local, mientras el Círculo de trabajadores centraba su atención al movimiento obrero y sus luchas reivindicativas.

Poco a poco el edificio de la Sociedad Círculo de Artesanos se fue transformando. Los volúmenes de la biblioteca se incrementan, sus salones fueron remozados, se crea un gimnasio y se concretan cambios sustanciales en su teatro. En el ámbito cultural, la labor era intensiva; en 1910 debutó la Compañía de la Opera Esperanza Iris con la obra “La viuda alegre” y en 1915 se efectuó la exposición de caricaturas de Eduardo Abela y Manuel Alfonso, considerada la primera de su género en Cuba.

La inauguración de las obras de la primera gran reforma en el teatro del Círculo de Artesanos tiene lugar en el año 1928, momento para el cual se presentó la vedette internacional Consuelo Mayendia. Los que ya peinan canas hablan de tradiciones como las romerías, las verbenas o los paseos de Carnaval, llenos de matices y bailes, famosos por su belleza y la calidad de las orquestas. Se dice que durante los carnavales de 1922, era tan grande la rivalidad entre los bandos de cada barrio, que hubo que suspenderlos para evitar desórdenes públicos. Esta etapa de atrevidas y ambiciosas ideas termina con el derrumbe del edifico por los embates del ciclón del 20 de octubre de 1926.

Al otro día del evento climatológico, el juez de instrucción, Licenciado César Lancis, convocó a una asamblea multitudinaria  en el Círculo de Trabajadores para recaudar fondos destinados a socorrer a los damnificados, una noche después, se rememoró el aniversario 45 del la fundación del Círculo de Artesanos sobre los escombros de lo que había sido la Sociedad. Allí, bajo la luz de velas y faroles, se determina seguir adelante, primero se rescataría la tabaquería, fuente principal de empleo en la villa, luego los otros edificios, incluida la sede de la Sociedad..

De manera provisional los artesanistas del Ariguanabo se instalan en la Casa número 95 de la calle Máximo Gómez.  Dos años después concluyó la rehabilitación del bello y acogedor edificio. Las directivas de los años entrantes fueron diversas en forma de actuar e intereses: mientras unos se inclinaban por lo cultural, los bailes o los festejos, otros enfatizaban en lo deportivo. A partir de 1930, hubo una decadencia motivada por la crisis económica y la situación política que vivía el país, a tal punto, que a finales de la década se produjo un colapso donde prácticamente el Círculo se vio en peligro de cerrar las puertas; disminuyeron los socios, se afectaron los ingresos y las deudas se acumularon.

Reducido se volvió el grupo de fieles artesanistas que- sin esperanzas de futuro, luchaban por mantener de pie la Sociedad. En el local se hubo de cortar el agua y la luz; en las noches, un exiguo grupo-siempre los mismos- se reunía en el lugar- iluminados por un quinqué- para jugar uno o dos partidos de dominó,- era un pretexto para mantener abierta la Sociedad.

La crisis económica de los años treinta, provocó el cese de la Sociedad Círculo de Artesanos, cuya bandera se levanta nuevamente en la década del 40 cuando un grupo de jóvenes, preocupado por la no existencia en San Antonio de los Baños de una Sociedad donde poder discutir sus intereses, solicitan las llaves del local y con ella el control de sus principales áreas; la presidencia estaría ocupada por el entonces alcalde municipal el doctor Antero Rivero. Fueron restablecidos los servicios de luz y de agua con la promesa de pagar con los fondos recaudados por un futuro baile

Belisario López, director de una de las orquestas más populares de la época, ofreció un concierto sin recibir remuneración a cambio y los propios jóvenes, hicieron de cantineros y porteros para no incurrir en gastos. Comenzaba así una nueva era para el Círculo de Artesanos. La instalación se hizo famosa no solo por sus bailes y fiestas, sino porque llegó a convertirse en una potencia beisbolera aunque se practicaban otros deportes como el levantamiento de pesas, el voleibol, el baloncesto, el judo, la natación o el atletismo.

El primer equipo deportivo del Círculo de Artesanos se llamaba “Patria”, pero el pueblo lo bautizó como “Los jóvenes del Círculo” y fue,- según se asegura- el único club en la historia de la pelota que tuvo un torpedero zurdo, pero lo más impresionante es que este zurdo, era una verdadera maravilla en el campo corto. En el año 1928 este deporte se incorpora a la Liga Intersocial de la cual fueron sub-campeones; en 1930 la bandera artesanista ondea orgullosa anunciando la conquista del campeonato; el equipo estaba listo para pasar a la Liga Atlética Amateur de Cuba, lo cual ocurrió en 1931. En 1939, el terreno pasó a cargo de la Sociedad y con un crédito otorgado se construyó el estadio.

Durante la celebración de su aniversario 78 de la institución,  se entregó un tractor a la reforma Agraria pagado con fondos  y una colecta pública. De esta manera, el Círculo se insertó a disímiles proyectos sociales.

Cuando ocurre el ataque mercenario  a Playa Girón, suceso antecedido por el bombardeo al aeropuerto de San Antonio de los Baños, los salones del Círculo de Artesanos sirvieron de hospital de campaña; al concluir la acción desaparece la asistencia médica, pero, la instalación se mantiene inactiva por un tiempo y al abrir nuevamente sus puertas lo hizo como “Círculo Deportivo Jesús Menéndez”; desaparecieron entonces otras actividades sociales y con ellas el sistema de socios y directivos. Finalizada la década del 60, por influencia del periodista Ricardo Machado, se logró la devolución del nombre y de los emblemas a la entidad; se regresa al sistema de asociados y directivas, aunque eran asesorados por el gobierno local.

El Círculo de Artesanos , tiene su verdadero origen en las contiendas proletarias a quien se debe también su tradición cultural, deportiva, política y su historial cívico regido por el espíritu patriótico de los ariguanabenses- al servicio de las causas más nobles. Actualmente, pareciera que la tradición que atesora los ya deteriorados salones del Círculo de Artesanos, se perdiera con la misma intensidad que se disipa la lozanía de sus desgastadas paredes.  El bello palacete semeja en su interior-poco menos- que un viejo caserón de vecindades; manos inescrupulosas se apoderaron de los sillones y de los grandes espejos que acompañaban uno de los principales bailes de la villa; como si fuera poco, han desaparecido con el tiempo, mucho de los vistosos trofeos deportivos ganados  por “Las cotorras de los Artesanos”.

San Antonio de los Baños durante la década del 50

La historia local de San Antonio de los Baños correspondiente al período de 1952 a 1958, se caracterizó por la agudización de la crisis del sistema neocolonial y el auge de la lucha de liberación nacional.

Durante esta etapa, en el valle del Ariguanabo se mantenía una estructura agraria, donde más del 60% de las tierras estaban sin cultivar por lo que la improductividad y la subutilización de las fuerzas productivas en el agro en este municipio alcanzaron niveles altos en dicha etapa.

 En San Antonio predominaba la pequeña propiedad de menos de dos caballerías y la media de no más de cinco caballerías que eran cultivadas con mayor intensidad sin dejar de mencionar la existencia de un central azucarero El Fajardo de 39 caballerías.

 Esto hacía que la necesidad de lograr una diversificación agrícola se viera frenado por el predominio del minifundio y latifundio, este último en menor escala, operando ambos en igual dimensión con tendencia al monocultivo, el atraso técnico de la agricultura, la limitada producción, la estreches del mercado interno y el bajo poder adquisitivo de la población, sobre todo de los campesinos.

 El desarrollo del capitalismo en la agricultura del valle del Ariguanabo, fue impulsado por arrendatarios que controlaban el mayor número de tierras y que conformaban una pequeña burguesía agraria durante la década del 50.

 Los grandes ganaderos se dedicaban a la mejora y ceba de las reses que adquirían de poca edad, de manos de los pequeños propietarios a precios mínimos. Los campesinos de escasos recursos que trabajaban una finca de limitada extensión, cuando la cría se hacía más grande, de diez o doce meses, se les imposibilitaba la manutención por la falta de áreas de pastos entonces se veían obligados a vender los animales. La falta de tierras por parte del campesinado ganadero, fue la causa de la concentración de la producción pecuaria en pocas manos.

 En San Antonio de los Baños predominaban los ganaderos pobres, pues el mayor número de reses se concentraban en los poseedores de menos de 49 cabezas de ganado a esto le seguía el grupo con recursos medios, con más de 50 y menos de 249 cabezas de ganado siendo solo en dos fincas donde se concentraban los grandes rebaños.

 La mayor parte de las fincas destinadas a la cría de ganado mayor contaban con poca extensión de tierras, y era muy escasa la propiedad latifundiaria dedicada a la ganadería en San Antonio de los Baños durante esta década.

 En este municipio existían un gran número de fábricas de tabaco, entre las que se encontraban La Compañía Tabacalera, Ariguanabo S.A., La Menéndez  Compañía y otras que pasaban la decena, además de agencia de cigarro Partagas y romeo y Julieta. Existían también mas de 30 pequeños talleres particulares representados por sus dueños, entre estos podemos mencionar ¨ El Datalle¨ de Elio Valiente situado en la calle Nodarse, hoy avenida 35.

 Una de las limitaciones para e desarrollo de la política económica del país y de la región del Ariguanabo en particular, fue la ausencia de una institución financiera dirigida al fomento agrícola no cañero. Finalmente, en diciembre de 1950 fue creado el Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC). El mismo contaba con patrimonio independiente, personalidad jurídica propia y plena capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones.

 Esta institución financiera no dispuso de una asignación de recursos acorde con las necesidades de fomento agrícola industrial del país por lo que mantuvo la misma estructura monoproductora y dependiente del capitalismo en Cuba.

En el censo efectuado en 1943 se pudo determinar que la población en esta etapa de San Antonio de los baños ascendía a 28 928 habitantes, donde era predominante la población urbana con el 75 %.

En el ariguanabo por esa época existían un total de 7 180 viviendas, de ellas la mayoría estaban dentro de la zona urbana. De todas estas viviendas solo el 36% eran propias, siendo alquiladas la mayoría de ellas. El problema de la vivienda era uno de los que mas afectaban a la población en le municipio. Las casas tenían de una a diez habitaciones y su estado de construcción era regular para la época, pues la mayoría de ellas eran de madera y teja y en otros de madera con guano y yagua.

 Con relación al suministro de agua, esta se hacía a través del acueducto en una parte considerable de la población, otros por aljibes, tuberías externas, ríos o pozos, de acuerdo con las posibilidades de cada familia. Los servicios sanitarios oscilaban desde el inodoro hasta la letrina.

El alumbrado podía ser eléctrico, de acetileno, luz brillante y otras variantes. También existían 6 cuarterías, 3 pasajes y 2 barrios de indigentes en San Antonio de los Baños.

 La salud pública que también constituía un serio problema para los ariguanabenses, a pesar de que en esta época se había construido el tan anhelado hospital civil nombrado en aquel entonces Luis Ortega Palacio, y que en la actualidad tiene el nombre de Iván Portuondo.

 La construcción del mismo se venía gestionando durante largo tiempo a través de un patronato, pues solo se contaba en San Antonio con una Casa de Socorros, que no daba abasto para atender a toda la población del municipio. Para mantener este hospital, la Federación de Instituciones Cívicas y el Patronato, desarrollaron una meritoria labor en este sentido, y producto de una colecta se compró ropa de cama, baterías de cocina, vajillas, uniformes de empleados y sirvientes, que se donaron al hospital.

 El arreglo bucal estaba en mano de los dentistas particulares que trabajaban en sus casas.

La asistencia médica a la población era mínima por parte del estado pues el hospital sólo contaba con 30 camas y la Casa de Socorros garantizaba los primeros auxilios.

 De vez en cuando se vacunaba a la población infantil cuando había amenaza de epidemia. El nivel sanitario de la ciudad se encontraba abandonado por la escasez de personal y material de limpieza.

Con relación ala educación, en este período de la década del 50 del siglo pasado, se mantuvieron funcionando los mismos centros que se habían construido, uno para la Escuela Primaria Superior que estaba en peligro de derrumbe y otro para el Centro Escolar que se edifico en la barriada del Palenque la más pobre del municipio.

 A pesar de que existían escuelas en las zonas urbanas y rurales, la asistencia escolar solo alcanzaba un 57%  entre la población de 5 a 24 años, ya que mucho de los niños que matriculaban en la escuela tenían que abandonarla por la necesidad de trabajar y otros que no llegaban a iniciar el curso.

 El desarrollo cultural del Ariguanabo poseía una rica tradición desde épocas remotas, patrocinadas fundamentalmente por el Circulo de Artesanos, el Casino Español y la Sociedad la Luz. Estas instituciones realizaban constantes actividades culturales, verbenas, charlas, conferencias que estaban al alcance de los socios. La distracción popular era el cine.

 En este período de la década del 50 se destacaron figuras de la plástica, música y escultura, entre los que sobresalieron: José Luis Posada, que gano varios premios en pintura, tanto nacional como internacional; René de la Nuez que comenzó a consagrarse como caricaturista y José de Lázaro Bencomo (De Larra), que comenzó a exponer sus primeras obras escultóricas.

 Por esta época los ariguanabenses también comenzaron a incursionar en el cine y un grupo de jóvenes encabezados por Vicente Cruz, hoy médico, organ9zaron una empresa cinematográfica. Fruto de ese trabajo fueron los cortos de 17 mm: La Herencia maldita, ¨ Contrabando, ¨ Lobos de mar y ¨ El Cayo de la muerte.

Estas son algunas de las manifestaciones culturales que se desarrollaron con mayor fuerza en San Antonio de los Baños durante la década del 50 del pasado siglo, no obstante fueron muchas las formas y las figuras que hicieron a la Villa del Ariguanabo como acreedora de una elevada colección cultural.

El reloj de la Iglesia de San Antonio de los Baños

En esta ocasión conocerán sobre el reloj  de la Iglesia de San Antonio de los Baños. Sus antecedentes se enmarcan cuando en 1869 fue donado un reloj por el Conde de Palatino, Don Gregorio González Morales, para ser instalado en el frente del edificio del Ayuntamiento que en la actualidad ocupan oficinas del Poder Popular Municipal.

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