15 de mayo de 1795
Desde su formación, la suerte de San Antonio de los Baños estuvo determinada por la belleza del lugar en que se levantó su población. La naturaleza y la acción humana contribuyeron al éxito. Los progresos de la localidad resultaron más rápidos que los de otros pueblos de la Isla, desarrollados en las mismas circunstancias. El buen suceso coronó las ansias de los deseosos de crear algo más que un caserío, en el seno de esta fértil campiña.


